NINGUN PAÍS DE EUROPA PODRÁ QUEDAR AL MARGEN DE LA CRISIS FINANCIERA

Ningún país de Europa ni Rusia ni Turquía ni los de Asia central podrán quedar al margen de la crisis financiera actual y los gastos de consumidores, gobiernos y empresas sufrirán el impacto de un crecimiento lento o inexistente y de las restricciones al crédito.

Así lo señala el Foro Económico Mundial en un análisis difundido hoy sobre los riesgos que enfrentan esas regiones, como antesala a su próxima reunión del Foro Económico para Europa y Asia Central en Estambul.

Los autores inciden en la incertidumbre que reina sobre el alcance final, duración y consecuencias a largo plazo de la crisis, aunque ya se reconozca su naturaleza global.

Aliviar las consecuencias de esta situación pasará por «considerables inversiones a largo plazo, en infraestructuras, educación y energía alternativa», afirma la institución.

Sobre el riesgo que supone la desaceleración de la economía, destaca que mientras Europa occidental aparece claramente en recesión, las proyecciones para Asia central, Turquía y Rusia siguen siendo positivas, aunque la inflación (alrededor del 10 por ciento en 2008) se presenta como un gran problema para estos últimos.

En el caso específico de Europa occidental, el estudio advierte de que sufrirá un severo efecto comercial directo por la ralentización económica, a causa de su apertura comercial.

Sobre Rusia, califica su economía de «robusta» y recuerda que sus previsiones de crecimiento no han caído, que cuenta con la tercera reserva más grande del mundo en moneda extranjera (500.000 millones de dólares), una baja deuda externa, superávit comercial y unos 200.000 millones de dólares en fondos soberanos.

Sobre los países europeos emergentes, apunta que su riesgo principal pasa por su alta dependencia del capital foráneo, lo que amplifica su vulnerabilidad externa.

El Foro aborda también el riesgo relacionado a la seguridad energética y sostiene que potenciales interrupciones del abastecimiento en la región pueden crear tensiones «y hasta conflictos», al tiempo que considera que la cadena de distribución es vulnerable.

En cuanto al consumo, menciona que se proyecta un aumento del 50 por ciento de la demanda a nivel mundial (en el periodo 2005-2030), lo que aumentará la presión sobre los recursos existentes y hace prever que la mayor parte de la energía provendrá de combustibles fósiles.

A este respecto, la principal vulnerabilidad de Europa tiene que ver con su creciente dependencia energética.

Se calcula que en 2030 hasta el 90 por ciento de petróleo y el 80 por ciento del gas consumido en Europa será importado.

«La vulnerabilidad de las rutas de exportación que cruzan el Cáucaso hacía Occidente puede generar aún más conflictos y crisis de abastecimiento», señala el informe.

Como tercer riesgo, el Foro menciona el envejecimiento en los países europeos (menciona en particular a Italia, Alemania y Reino Unido), lo que resultará en un aumento de la presión fiscal para financiar las pensiones y la salud.

Adelanta que «para balancear el declive de la población, las economías se volverán más dependientes de la migración» y que la reforma de los sistemas de pensiones se vuelve urgente en países donde son más antiguos.