Mueren dos soldados turcos en la frontera con Siria

Los militares patrullaban la frontera en la provincia de Şanlıurfa cuando sorprendieron a un grupo de hombres armados que abrió fuego contra ellos mientras intentaba entrar en territorio turco.

Dos soldados turcos fallecían en la noche del lunes al martes en la frontera con Siria, según confirmaron las autoridades turcas, en lo que inicialmente pareció ser un enfrentamiento armado relacionado con contrabandistas que operan entre ambos países y más tarde las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) confirmaron que se trató de combates con militantes kurdos del PYD, un grupo armado que opera en el norte de Siria.

Según informaron medios turcos, el incidente tenía lugar a las 22:00 horas (21:00 CET) del lunes en el distrito de Ceylanpınar de la provincia suroriental de Şanlıurfa, cerca de la localidad de Altın, cuando una patrulla fronteriza detectó a un grupo de personas intentando entrar en Turquía.

“Los soldados lanzaron un aviso de advertencia, pero los contrabandistas respondieron abriendo fuego. Un soldado murió y otros tres fueron heridos”, explicó en un comunicado de prensa el gobernador de Şanlıurfa, İzzettin Küçük, añadiendo que aún no estaba claro desde qué lugar exacto se realizaron los disparos.

Los tres militares turcos heridos fueron trasladados inmediatamente a un hospital de la provincia, donde un segundo soldado falleció pese a los esfuerzos de los médicos. Posteriormente el Estado Mayor Turco emitía un comunicado informando que se había tratado de un grupo de miembros del PYD y del PKK que habían intentado cruzar la frontera desde el norte de Siria.

Tras el enfrentamiento inicial, refuerzos de al menos dos puestos de vigilancia fronteriza cercanos acudieron al lugar y se produjo un intercambio de disparos en el que resultaron muertos “al menos seis miembros del PYD y el PKK”, retirándose el resto hacia territorio sirio, añadía el comunicado del ejército turco.

Un portavoz de las autodenominadas Fuerzas de Defensa del Pueblo (YPG), un grupo paramilitar que opera en zonas del norte de Siria de mayoría kurda controladas por el PYD, negó por el contrario que sus militantes hubieran participado en los combates asegurando que la zona es utilizada únicamente por contrabandistas.

El conflicto en la vecina Siria, que se prolonga ya desde hace más de tres años, ha hecho que desde hace tiempo los más de 900 kilómetros de frontera común entre ambos países se conviertan en un quebradero de cabeza para Ankara, que pese a haber desplegado numerosos refuerzos militares en la zona tiene dificultades para controlar tal extensión de territorio y evitar que un cada vez mayor número de contrabandistas –a menudo con la colaboración de habitantes de la zona- se aprovechen de la situación en Siria para sacar beneficios.

Los contrabandistas están cada vez mejor armados, lo que ha obligado a Turquía a adoptar medidas adicionales a las patrullas y los puestos de control fronterizos, incluyendo la construcción de zanjas y de muros de hormigón a lo largo de la frontera con Siria. Sólo en 2013 más de 2.000 personas fueron capturadas mientras intentaban cruzar la frontera ilegalmente, según fuentes militares turcas, siendo el combustible uno de los principales productos de contrabando.