Los arqueólogos descubren un nuevo pasadizo en Troya

Los últimos descubrimientos sugieren que la legendaria ciudad de Troya era mucho más grande de lo que se pensaba hasta ahora.

El equipo de arqueólogos que trabaja en las ruinas de la antigua ciudad de Troya, situada al noroeste de Turquía, se topó el domingo con una nueva sorpresa: el foso defensivo que rodea la parte baja de la ciudad presentaba una interrupción en dirección suroeste.

El director de las excavaciones, el alemán Ernst Pernicka, considera así probada la existencia de otro grupo de puertas en el bastión exterior de la ciudad, cuyos orígenes se remontan a finales de la Edad del Bronce.

Pernicka explicó desde el lugar de las excavaciones que hasta ahora se había hallado un hueco para albergar una puerta en el sur de la fortaleza, mientras que en el sudoeste se determinó la existencia de una instalación de puertas mediante medidas magnetométricas.

No es el primer descubrimiento que se realiza en las excavaciones de los restos de la antigua ciudad de Troya: hace unos días, los arqueólogos descubrieron que la legendaria ciudad era mucho más grande de lo que se pensaba hasta ahora, al encontrar la continuación del foso defensivo que llevaban mucho tiempo buscando.

Troya es una ciudad tanto histórica como legendaria donde se desarrolló la célebre Guerra de Troya que relata el poeta griego Homero. La Troya histórica estuvo habitada desde principios del tercer milenio a. C. y está situada en la actual provincia turca de Çanakkale, junto al estrecho de los Dardanelos (Helesponto).

Tras siglos de olvido, las ruinas de Troya fueron descubiertas en las excavaciones realizadas en 1871 por Heinrich Schliemann, quien contrariamente a lo que se pensaba en su época siempre había defendido que la mítica ciudad realmente había existido. En 1998, el sitio arqueológico de Troya fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.