Cientos de personas acudían el sábado al aeropuerto de Ankara para recibir al personal del consulado turco en Mosul y sus familias, tras más de 100 días en los que sus vidas llegaron a correr peligro.
49 miembros del personal diplomático del consulado de la República de Turquía en Mosul, que fueron secuestrados el pasado 11 de junio cuando las fuerzas del autoproclamado Estado Islámico (IS) tomaron el control de esta ciudad del norte de Irak, fueron liberados a primera hora del sábado tras pasar más de tres meses en cautiverio y numerosas penalidades.
El primer ministro turco Ahmet Davutoğlu confirmaba la noticia tras ser informado por teléfono mientras se encontraba en Azerbaiyán de visita oficial, desde donde partió de inmediato hacia Turquía para acompañar a los rehenes liberados, entre los que se encontraba el cónsul general turco en Mosul, Öztürk Yılmaz, y las familias del personal, incluyendo dos niños. Eran alrededor de las 5:00 de la madrugada del sábado (4:00 CET) cuando cruzaban el paso fronterizo de Akçakale a bordo de un autobús que los trasladó hasta el aeropuerto de Şanlıurfa. Allí fueron recibidos personalmente por Davutoğlu, quien los trasladó en su avión hasta Ankara.
“Han llegado a Turquía a las cinco de la mañana. Hemos seguido los acontecimientos muy de cerca durante toda la noche… Este final feliz nos ha preparado para una hermosa mañana… Estoy muy orgulloso de compartir (con ustedes) esta feliz noticia”, dijo Davutoğlu a la prensa desde Baku, antes de interrumpir su visita a Azerbaiyán. Todos los rehenes se encuentran en buen estado de salud, según confirmaron las autoridades turcas.
Según explicó el primer ministro turco, todos los rehenes fueron liberados gracias a una operación de los servicios de inteligencia de Turquía, a los que dio las gracias por su éxito. 46 de los rehenes fueron trasladados desde el norte de Irak hasta la frontera turca una vez liberados, mientras que otros tres miembros del personal del consulado, que eran ciudadanos iraquíes, se quedaron en su país.

A su llegada al aeropuerto internacional Esenboğa de la capital turca a bordo del avión en el que viajaba Davutoğlu, cientos de familiares y amigos de los cautivos los recibieron entre emotivas escenas de alegría. Los rehenes varones evidenciaban las dificultades vividas durante el secuestro luciendo largas barbas tras pasar más de 100 días en manos de los extremistas del IS, y con caras de evidente cansancio a pesar de la alegría del momento.
“Al igual que las vidas de nuestros ciudadanos son sagradas para nosotros, las vidas de todos aquellos que huyen de Siria e Irak hacia Turquía son también sagradas, sin importar su etnia”, declaró el primer ministro turco en el aeropuerto, refiriéndose a los casi 50.000 refugiados kurdos procedentes de Siria que fueron acogidos el viernes en Turquía. “Saludo a los héroes sin nombre, como aquellos que han traído a nuestros ciudadanos (de vuelta) a Turquía”, dijo refiriéndose a los miembros de los servicios secretos turcos que habían logrado la liberación de los rehenes. El propio jefe de la Organización Nacional de Inteligencia (MİT), Hakan Fidan, se encontraba en Esenboğa junto con el vice primer ministro Bülent Arınç para recibir a los 46 turcos liberados.
“En primer lugar, le doy las gracias a mi hermano Öztürk (cónsul turco en Mosul). Ellos han esperado con paciencia y orgullo”, dijo Davutoğlu dando las gracias a las familias de los rehenes, para a continuación criticar a quienes han lanzado todo tipo de acusaciones contra el gobierno durante los tres meses que ha durado el cautiverio, incluyendo la oposición.
“A pesar de aquellos a los que no les gustaba la posibilidad de la liberación (de los rehenes), a pesar de aquellos que atacan a Turquía, las familias han permanecido calmadas. Algunos incluso llegaron a asegurar que nuestro gobierno utilizaría la liberación para su beneficio político antes de las elecciones presidenciales (del 10 de agosto)… Les pido que al menos en este momento se sientan felices (por la liberación). Es tiempo de celebración”, les dijo Davutoğlu.
El cónsul arriesgó su vida en tres ocasiones
En declaraciones hechas a medios turcos tras su llegada a Ankara, el cónsul Yılmaz –a quien el primer ministro turco recibió con abrazos y besos- relató sus experiencias de los últimos días. “Ayer (viernes) fue mi cumpleaños. Deseé que İnşallah (si Dios quiere) lo pudiera celebrar en Turquía… Después de que iniciamos nuestro viaje a Turquía, llamé a nuestro primer ministro; antes de que le dijera que nos habían liberado, me dijo ‘Bienvenido’… Nos hemos mantenido firmes, nunca hemos perdido la esperanza. No hay ningún dolor que uno no pueda soportar por su país. Nunca lo he lamentado (lo ocurrido). Siempre llevaré esta experiencia en mi seno, con orgullo”, explicó Yılmaz.
Según informaciones publicadas por la prensa turca, la operación para la liberación de los rehenes fue iniciada después de que el Estado Islámico –que desde su captura en junio negó que los rehenes estuvieran cautivos- “rompiera sus promesas” por enésima vez respecto a su liberación, según afirmó el ministro de exteriores turco Mevlüt Çavuşoğlu. Fueron esas falsas promesas y el riesgo que corrían los rehenes en una zona en conflicto y en manos de extremistas, lo que impidió hasta la fecha su liberación pese a que los servicios de inteligencia turcos tuvieron varias oportunidades en estos meses.
La operación sin embargo no habría implicado combates contra los militantes del IS, según dichas informaciones, ni tampoco habría supuesto el pago de ningún rescate o la intervención de otros países, tal y como habrían sugerido algunos medios. Tampoco hubo enfrentamientos con los militantes yihadistas, sino que se habría aprovechado un momento del traslado de los rehenes a otra ubicación combinado con negociaciones con jefes locales en Irak, que finalmente dieron su fruto el 19 de septiembre.
Uno de los rehenes liberados confirmó sin embargo la historia dada por otros testigos de que el cónsul turco puso en riesgo su vida hasta en tres ocasiones, después de que un miembros del IS le pusiera una pistola en la cabeza amenazándole con matarle en el acto si se negaba a leer para un video un comunicado de la organización terrorista. El cónsul Öztürk Yılmaz se resistió desde el primer día y se negó en todas las ocasiones a ceder, contestando: “Podéis dispararme, pero no permitiré que juguéis con el honor de Turquía”.
Precisamente y preguntados por los periodistas si durante su cautiverio se habían visto expuestos a algún tipo de maltrato o tortura por parte de sus captores, los rehenes no quisieron entrar en detalles por expresa indicación de las autoridades, aunque tampoco ocultaron lo evidente. “Ciertamente, algunas cosas ocurrieron”, respondió uno de los rehenes liberados preguntado por esta cuestión.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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