Las columnas romanas que decoraban una casa de Antalya ya están en un museo

La polémica saltó a finales de junio, cuando un profesor jubilado descubrió que ambas columnas, de unos 2.000 años de antigüedad, decoraban una casa particular después de que su dueño las encontrara en su propiedad.

Dos columnas romanas de granito de unos 2.000 años de antigüedad, que a finales de junio generaron titulares de prensa y una gran polémica en Turquía tras descubrirse que un residente de Antalya las usaba desde hace años para decorar la entrada a su casa, fueron finalmente trasladadas el lunes a un museo de la provincia tras las gestiones hechas por las autoridades locales.

La controversia estalló después de que se supiera que Mustafa Aydemir, un residente del distrito de Muratpaşa, había trasladado las columnas romanas hasta su casa de tres plantas en el barrio de Şirinyalı para decorar la entrada al jardín de la vivienda, supuestamente después de que la Dirección del Museo de Antalya le concediera muchos años atrás un permiso tras encontrar ambas columnas en un terreno suyo del casco histórico de la ciudad, a condición de preservarlas y protegerlas.

El suceso salió a la luz después de que Ertekin Kaya, un profesor de historia del arte jubilado, descubriera las columnas frente a la casa y publicara las fotos en las redes sociales; posteriormente contactó con el Museo de Antalya y con el Ministerio de Cultura y Turismo para notificar la presencia de los restos históricos en una vivienda particular, tras lo cual recibió una respuesta en forma de carta de la dirección general de patrimonio cultural y museos, en la que se le informaba que las columnas serían trasladadas al Museo de Antalya.

Mustafa Demirel, director del museo, dijo entonces en declaraciones a la prensa que pese al permiso que concediera entonces el antiguo director del centro, ambas columnas serían trasladadas a las instalaciones para ser restauradas antes de ser exhibidas en el jardín del museo. La práctica de guardar objetos arqueológicos en viviendas particulares está actualmente prohibida por ley en Turquía y penada con fuertes multas e incluso la cárcel.

El propio dueño de la vivienda donde se encontraban reconocía que el lugar no era el idóneo y que ambas columnas necesitaban una seria restauración: “Durante muchos años las cuidamos pero con el paso de los años se han ido deteriorando… Hace 23 años y gracias una ley del gobierno, nos llevamos las columnas (que encontramos en nuestro terreno) y las colocamos frente a nuestra casa en Şirinyalı”, declaró Aydemir.