Turquía, producción industrial

La economía de Turquía creció al 7,6% en el 2º trimestre

Pese al buen dato del PIB de Turquía, que supera las previsiones de los mercados, habrá un enfriamiento de la economía turca a partir del otoño.

La economía de Turquía creció al 7,6% interanual durante el 2º trimestre de 2022, según datos oficiales publicados hoy mismo, superando las expectativas de los economistas y mejorando el dato económico del primer trimestre, en el que el PIB del país euroasiático había crecido al 7,3% impulsado por las exportaciones y una fuerte demanda doméstica.

Las previsiones hechas por varios analistas económicos habían estimado de media que la economía turca crecería en torno al 7,5% durante el segundo trimestre, por lo que el dato del PIB es mejor de lo esperado; no obstante, los indicadores económicos parecen apuntar hacia un enfriamiento de la economía a partir de la segunda mitad de 2022, en gran medida debido a la caída de la demanda interna pero también a causa de la ralentización de las economías de la UE, principalmente de Alemania, uno de los grandes socios comerciales de Turquía.

De hecho el Banco Central Turco ha estado recortando tipos de interés pese a la espiral inflacionista para tratar de mantener el estímulo a la economía de Turquía: el último de ellos hace menos de un mes, de 100 puntos básicos. “Es importante que las condiciones financieras sigan apoyando el mantenimiento del impulso al crecimiento en la producción industrial, y la tendencia alcista en el empleo”, explicó entonces la entidad.

La economía de Turquía fue junto con China la única que creció durante la pandemia entre los países del G-20; sin embargo, la crisis en los suministros y el alza de los precios de las materias primas y la energía, agravada por la guerra en Ucrania, ha terminado de disparar la inflación a límites no vistos en décadas. A finales de julio el Banco Central Turco estimó que el IPC llegaría al 90% en el tercer trimestre antes de bajar, y su propia previsión de inflación para finales de año supera ya el 60%, cifra que posiblemente tenga que revisar de nuevo al alza.

El mantenimiento de unos tipos de interés bajos, buenos para estimular el crecimiento de la economía turca pero desastrosos para contener la subida de los precios, es vital para mantener la política económica de Erdoğan, que busca un modelo económico basado en la producción y las inversiones extranjeras, apoyado en una población muy joven y formada. A finales de 2021, el presidente turco comparó su estrategia de crecimiento con la de China, subrayando que Turquía también puede producir bienes baratos y venderlos a otros países, para de este modo recibir divisas extranjeras y reducir el déficit.