Historia de dos Foças

Justo al norte de Izmir se encuentran dos pequeños enclaves, ambos llamados Foça por el antiguo asentamiento de Focea. Ambas son opciones para escapar del estrés urbano de Izmir.

Justo al norte de Izmir se encuentran dos pequeños enclaves, ambos llamados Foça por el antiguo asentamiento de Focea. La más grande de las dos Foças es conocida como Eski (Antigua) Foça para distinguirla de su vecina más pequeña, Yeni (Nueva) Foça.

Ambas son opciones para escapar del estrés urbano de Izmir, lo que significa que las dos están bastante ocupadas durante los fines de semana. Yeni Foça, en particular, está siendo cada vez más el segundo hogar de la gente acomodada de la ciudad. El mar alrededor de Foça todavía alberga un puñado de las casi extintas focas monje.

De la antigua Focea, desgraciadamente ha sobrevivido poco a pesar de que fue una importante ciudad de la que salían colonos, quienes llegaron a fundar la ciudad de Marsella en Francia. Por ello se piensa que fue fundada en el siglo VIII a.C. por marineros de Eritrea en la península de Çeşme o de Teos, cerca de Sığacik. Determinada a ser independiente, Focea luchó contra los romanos para evitar la sumisión. En la Edad Media desarrolló un nuevo rol como obispado bizantino, antes de ser entregada a los mercaderes genoveses. Cuando los otomanos se hicieron con ella en 1455 sus días de gloria ya habían pasado a la historia.

La antigua Focea es lo que ahora se conoce como Eski Foça, y esa ahí donde los visitantes puede inspeccionar las ruinas de un templo a la diosa Cibeles que dan al mar. Más obvias son los restos de un antiguo acueducto muy cerca de la estación de autobuses. Yendo hacia İzmir verás las escasas ruinas de un teatro que se remonta al siglo IV a.C. Algunos mosaicos romanos fueron desenterrados del centro de la ciudad, dando una pisa de lo que había sido la ciudad.

Los genoveses dejaron su huella en la ciudad en la forma del castillo de Beşkapılar (de Cinco Puertas) que se encuentra entre los dos puertos de Eski Foça, el bonito Küçükdeniz (Pequeño Mar), donde van la mayor parte de los turistas, y el Büyükdeniz (Gran Mar), donde se encuentran los pesqueros locales. El castillo ha sido bastantemente restaurado y no está abierto al público, lo que es una pena porque a Foça le hacen falta este tipo de atracciones organizadas.

Con los otomanos, ambas Foças tuvieron una gran y acaudalada población griega. Según caminas por el paseo marítimo en Eski Foça podrás admirar alguna de las mansiones de piedra que aún sobreviven hoy en día, un par de ellas convertidas en agradables hoteles. Yeni Foça es más sorprentedente, desde que hay callejuelas enteras con encantadoras casas antiguas de piedra, que están siendo rápidamente restauradas por sus dueños.

Eski Foça no tiene una playa propia, y Yeni Foça no tiene más que una fina tira de arena y gravilla, maravillosa para ver los atardeceres pero para poco más. Afortunadamente hay un número de pequeñas bahías alrededor de la carretera que une las dos ciudades, y en verano puedas coger tours en barco que te llevarán a islas con mejores posibilidades de baño.

Yeni Foça tiene un par de agradables restaurantes de pescado donde tomarse una lubina y un vaso de vino blanco mientras ves como el sol se hunde lentamente en el mar. No obstante, es Eski Foça la que tiene una escena más animada especialmente los fines de semana cuando la gente de Izmir va a allí y los populares restaurantes Kordon y Celeb, en el puerto, se quedan sin mesas.

Las «Foças» son principalmente lugares para ir, relajarse, caminar al lado del mar y como buenos pescados en vez de ver monumentos. Sin embargo, si quieres esto último te gustará saber que Bergama y las ruinas de la antigua Pérgamo se encuentran cerca.

Pérgamo fue una de las ciudades que llenaron el vacío de poder que hubo tras la muerte de Alejandro Magno. En Pérgamo, al contrario de Focea, hay un gran número de ruinas para tener ocupado a uno todo el día. Los dos principales lugares de interés se encuentran en la moderna Bergama, uno nueva ciudad no especialmente atractiva. Probablemente el más importante de los dos es el Asclepeion al suroeste del centro de la ciudad. Este fue un importantísimo centro médico, construido por un ciudadano local que había sido curado tras viajar al Asclepeion original del Epidauro en Grecia. Aunque no fue hasta el segundo siglo cuando adquirió gran renombre cuando de convirtió en el hogar de Galeno.

Los restos de la Acrópolis y del enorme templo de los emperadores Trajano y Adriano se encuentran en una colina al norte de la ciudad, donde hay unas maravillosas vistas del campo que la rodea. Fue allí donde el rey Eumenes (197-159 a.C.) fundó una biblioteca de más de 200.000 libros que rivalizó con la mismísima Biblioteca de Alejandría. Pero queda poco de esa biblioteca ahora.

Los restos de la antigua Pérgamo se encuentran en el Museo de Bergama, uno de los mejores museos locales de Turquía. Hay otro lugar importante que merece la pena ver en la ciudad, llamada la Basílica Roja (Kızıl Avlu), una vasta estructura que empezó como templo dedicado a Isis, luego fue convertido en iglesia cristiana y ahora contiene una pequeña mezquita.

De vuelta en Eski Foça, hay acomodación para todos los presupuestos, pero el premio al lugar más atractivo va a Foçantique, un hotel boutique encantador y colorido creado por dos ex-guías en una antigua mansión griega.

Dónde quedarse

Foçantique Hotel, Eski Foça. Tel: (+90) 0232-812 4313
Hotel Club Phokaia, Eski Foça. Tel: (+90) 0232-812 8080
Hotel Villa Dedem, Eski Foça. Tel: (+90) 0232-812 2838
Otel Naz, Yeni Foça. Tel: (+90) 0232-814 6619

Cómo llegar allí

Hay autobuses regulares desde el piso de arriba de la estación de autobuses de Izmir a ambas Foças. Menos autobuses conectan ambas ciudades. Para llegar a Bergama desde Eski Foça, vuelve a la autopista principal de Izmir y coge el desvío de Menemen