Fethiye, la pequeña joya de la costa turca

Los turistas que se dirigen a la costa occidental de Turquía no suelen pensar en buscar un hotel en Fethiye, una pequeña ciudad costera con una larga historia que se remonta a los años en los que floreció como la ciudad licia de Telmessos.

Los turistas que se dirigen a la costa occidental de Turquía suelen optar por quedarse en pequeños resorts como Daylan, Ölüdeniz, Göcek. No suelen pensar en buscar un hotel en Fethiye, aunque esta pequeña ciudad costera de 50.000 habitantes sirve como gran base para explorar los alrededores. No solamente eso, sino que también tiene una larga historia propia que se remonta a los años en los que floreció como la ciudad licia de Telmessos.

Empecemos por remontarnos a los licios, aquellos maestros constructores de tumbas que dejaron su huella en toda la costa. De hecho, Telmessos fue probablemente un asentamiento anterior a los licios, uniéndose a la Liga Licia en el siglo IV a.C. Sin embargo, es a este periodo al que pertenece el más célebre monumento antiguo de Fethiye, la tumba de Amyntas que está excavada en un acantilado a las afueras de la ciudad. Como las famosas tumbas cerca del río en Daylan, esta tumba fue diseñada para parecer un diminuto templo con columnas jónicas. Amyntas es la más importante de un grupo de tumbas, y es bastante extraño que no se sepa nada del hombre allí enterrado excepto su nombre.

Como otras tantas ciudades turcas, Fethiye ha tenido un gran número de nombres. En el siglo VIII Telmessos fue renombrada Anastasiopolis en honor al emperador bizantino Anastasio II. Luego fue conocida como Makri (Meğri en turco). Finalmente obtuvo su nombre moderno en honor de Fethi Bey, un piloto local que sirvió en el ejército otomano durante las Guerras Balcánicas y que fue el primer piloto turco en morir en la Primera Guerra Mundial cuando su avión fue derribado en Siria en 1914.

Los terremotos demolieron gran parte de la antigua Meğri por lo que solamente quedan un par de antiguas casas cercanas al bazar, donde un antiguo hamam también da la bienvenida a los visitantes, construído en la época medieval y otomana. Por ello, deberás ascender por la colina para ir al Castillo del Caballero, construído en el siglo XV por los Caballeros de San Juan, quienes construyeron su castillo encima de las ruinas de otro mucho más antiguo. Inevitablemente, su trabajo fue mejorado por los otomanos. Hoy en día las ruinas son un gran mirador para observar la ciudad y las islas cercanas.

Pero lo que realmente hace de Fethiye un lugar perfecto para servir como base es el acceso que tiene a otras atracciones locales. La ciudad por sí sola podrá no tener muchas playas, pero es fácil coger un dolmuş para ir a la cercana Çalış o a Ölüdeniz («Mar Muerto»), que ofrecen un gran número de playas: una playa pública en Belcekiz situada en frente de varios bloques de hoteles, o una playa más tranquila de pago que rodea una preciosa laguna a los pies de la Baba Dağı («la Montaña del Padre»). En la temporada alta las playas están abarrotadas, pero en la temporada baja son grandes lugares en los que relajarse.

A medida que andes por el paseo marítimo de Fethiye pasarás por un gran número de bonitos gülets (goletas) de madera, esperando llevar a los visitantes en excursiones de un día a las cercanas «12 islas». Aquellos que tengan más tiempo podrán apuntarse a cruceros de tres o cuatro días por el oeste hacia Marmaris por Göcek y Daylan, o al este hacia Olimpos por Gemile, Kalkan y Kaş. Los cruceros más baratos suelen ser bastante criticados, pero si estás dispuesto a gastarte algo más, tienes virtualmente asegurado un par de días de perfecto relax a medida que navegas por idílicas aguas de color turquesa, parando en preciosas cuevas rocosas con mucho tiempo para nadar, bucear, pescar y dormir.

Si eres una de esas personas que prefiere visitar lugares a tomar el sol, entonces Fethiye no podría ser un lugar mejor. La excursión más obvia es aquella al abandonado pueblo de Kaya Köyü, cerca de Ölüdeniz. Hasta 1923 este pueblo, llamado entonces Levissi, fue habitado por griegos anatolios que tuvieron que irse a Grecia tras el intercambio de población turca y griega que tuvo lugar entre ambos países después de la Guerra de la Independencia turca. Hoy Kaya Köyü es un lugar protegido con unas 500 casas y sin apenas habitantes, aunque resulta impresionante visitarlo y recorrer sus calles y viviendas vacías (protegidas por la UNESCO) y se puede comer bastante bien en un restaurante que hay en una casa restaurada con vistas a las ruinas.

Una excursión alternativa puede llevarte al interior, a las ruinas de la antigua Tlos, antaño uno de los miembros más importantes de la Liga Licia. Hoy en día las ruinas se yerguen en un espléndido aislamiento coronando un rocosa colina (la acrópolis). Algo aparte del lugar principal se levanta un precioso teatro que ofrece una magnífica vista de la acrópolis.

Dónde quedarse

Hobby Hotel: (+90) (252) 612 3639

Ece Saray Marina & Resort: (+90) (252) 612 5005

Hillside Beach Club: (+90) (252) 214 8360

Villa Daffodil: (+90) (252) 614 9595

Cómo llegar allí

El aeropuerto más cercano se encuentra a 45 kilómetros, en Dalaman. Hay autobuses regulares por la costa a Daylan, Marmaris y Antalya, aunque muchos de ellos son incómodos minibuses. Los dolmuş hacia destinos locales salen desde el centro de la ciudad.