La antigua iglesia de San Gregorio en las ruinas de Ani, rodeada de nieve y junto a un barranco en la frontera entre Turquía y Armenia

Ani, la »Ciudad de las Mil Iglesias»: la histórica puerta de entrada a Anatolia

El yacimiento arqueológico de Ani, situado en la provincia turca de Kars, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y conocido como la “Cuna de Civilizaciones” o la “Ciudad de las Mil Iglesias”, vive un notable auge turístico. Esta antigua ciudad, considerada la puerta de entrada a Anatolia, que acogió a decenas de civilizaciones y donde comunidades cristianas y musulmanas convivieron hace siglos, se consolida como un destino cada vez más atractivo para el turismo tras haber recibido el año pasado a más de 450.000 turistas.

Las excavaciones arqueológicas en Ani, desarrolladas en colaboración con el Ministerio de Cultura y Turismo y la Universidad Kafkas de Kars, están sacando a la luz el valioso legado histórico de la región al tiempo que impulsan su creciente atractivo turístico. El director de las excavaciones, el profesor asociado Muhammet Arslan, destacó en declaraciones recogidas por medios turcos que Kars se ha convertido en uno de los destinos más populares del país en los últimos años.

De hecho, tras registrar un récord de 450.000 visitantes el pasado año, este singular enclave arqueológico aspira ahora a alcanzar el millón de turistas anuales. La fisonomía de la ciudad antigua está cambiando gracias a los trabajos de restauración, conservación y adecuación del entorno dentro del proyecto denominado “Legado para el Futuro”. En este sentido, Arslan subrayó que estas inversiones ya están dando resultados y que los trabajos continuarán en las ruinas de Ani para situarla en el lugar que le corresponde en términos de patrimonio arqueológico.

Hasta ocho reinos e imperios controlaron la ciudad a lo largo de la historia

Situada en el extremo noreste de Turquía junto a la mismísima frontera con Armenia, históricamente la ciudad fue una puerta entre Asia Central, Anatolia y el Cáucaso, por lo que alberga numerosos ejemplos de arquitectura turco-islámica de los siglos XI y XII, incluyendo la primera mezquita construida en Anatolia hace unos mil años. A lo largo de los siglos, Ani estuvo bajo el dominio de distintas potencias, entre ellas el reino armenio bagrátida, el Imperio bizantino, los selyúcidas, el reino de Georgia, los mongoles, el Ilkanato persa (una escisión del Imperio mongol de Gengis Kan), los Kara Koyunlu (una confederación de tribus turcas), los Ak Koyunlu (una federación de tribus oğuz) y el Imperio otomano.

Entre 961 y 1045 Ani fue capital del reino armenio de la dinastía bagrátida, que abarcaba gran parte de la actual Armenia así como el este de Turquía. Ani era conocida entonces como la “Ciudad de las 1.001 iglesias”, si bien la cifra real de templos era mucho menor: hasta ahora se han documentado 50 iglesias, 33 capillas rupestres y 20 capillas. La ubicación de la ciudad en la encrucijada de rutas comerciales, junto a sus edificios religiosos, palacios y potentes fortificaciones, la hicieron destacar no solo como una de las ciudades más importantes del reino armenio, sino también de todo el mundo.

Uno de sus monumentos más destacados y cuyas ruinas aún pueden contemplarse hoy día es la Catedral de Ani, considerada un ejemplo temprano de arquitectura gótica y cuyo estilo, según los expertos, influyó en el diseño de las primeras grandes catedrales europeas de estilo románico y gótico. Su bóveda de crucería -una técnica arquitectónica de estilo gótico que utiliza un esqueleto de arcos de piedra entrecruzados (nervios) para sostener la mampostería del tejado- no aparecería en Europa hasta al menos dos siglos más tarde.

En su esplendor, fue una de las mayores ciudades del mundo

En su apogeo, Ani llegó a ser una de las mayores ciudades del mundo, con una población estimada de unos 100.000 habitantes, aunque algunos historiadores cuestionan esta cifra debido a la limitada extensión conocida hasta ahora de su trazado urbano. Reconocida más allá de sus fronteras por su riqueza y esplendor, fue objeto continuo de las ambiciones de reyes y emperadores rivales. 

Su primer golpe lo recibió con el saqueo a manos de los mongoles en 1236; sin embargo, el golpe definitivo lo sufrió con un devastador terremoto que arrasó la ciudad en 1319, y del que nunca se recuperó. Estos desastres, junto con el progresivo desvío de las rutas comerciales, llevó a que fuese decayendo hasta que finalmente fue abandonada en el siglo XVII, ya bajo dominio otomano y siendo solo una mera aldea y una sombra de su glorioso pasado.

Durante dos siglos Ani permaneció olvidada en la memoria y en el tiempo hasta que, en la primera mitad del siglo XIX,viajeros europeos redescubrieron sus ruinas y difundieron su importancia a través de publicaciones académicas y relatos de viaje. Las primeras excavaciones arqueológicas en la zona se iniciaron en 1892, estando entonces la región bajo control del Imperio ruso. Su importancia arqueológica no dejó de crecer desde entonces, hasta que ya en nuestro siglo, fue declarada en 2016 Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

¿Cómo llegar hasta las ruinas de Ani?

El yacimiento arqueológico de Ani se encuentra a unos 45 kilómetros al este de la ciudad de Kars, junto al pueblo de Ocaklı, lindando con la frontera con Armenia. La forma más habitual de acceso es por carretera, en un trayecto de unos 45 minutos desde la ciudad.

Se pueden contratar excursiones organizadas, utilizar taxis o incluso alquilar un coche, pero para los turistas lo más recomendable es tomar un autobús que parte a las 9:00 del centro de la ciudad frente a la Mansión y Galería de Arte Gazi Ahmet Muhtar Pasha. El precio es de solo 100 liras (apenas 2 euros) e incluye el trayecto de ida y vuelta. El autobús de regreso parte desde Ani a las 12:45, lo que deja casi 3 horas para recorrer las ruinas. Existe además la opción de alquilar un pequeño vehículo eléctrico con conductor para recorrer el lugar por unas 750 liras (15 euros): una opción muy recomendada para quienes tengan problemas de movilidad.

Kars dispone también de un pequeño aeropuerto con conexiones semanales desde Estambul, siendo el coste del vuelo de unos 100 euros ida y vuelta. No obstante, otra opción cada vez más popular de llegar hasta Ani y que recomendamos encarecidamente es incluir la visita dentro del recorrido del Expreso de Oriente (Doğu Ekspresi), el tren turístico que atraviesa Anatolia Oriental desde Ankara hasta Kars (no confundir con el mítico Orient Express). Este trayecto, muy popular entre los influencers y considerado una de las rutas ferroviarias más atractivas del país, permite llegar a Ani como parte de una experiencia diferente y enriquecedora recorriendo las provincias orientales de Turquía.

Horarios, precios y recomendaciones para la visita

Las ruinas de Ani están abiertas normalmente durante todo el año siempre que el acceso debido a la nieve sea posible. Por lo general, se puede visitar de lunes a domingo con horario de 8:00 a 16:30. Se recomienda comprobar que el sitio está abierto y cerciorarse de los horarios de apertura antes de la visita, especialmente en invierno, cuando las condiciones meteorológicas pueden afectar tanto al acceso como al recorrido por el lugar.

La entrada es de pago: cuesta 400 liras (unos 8 euros) y debe hacerse en moneda local. No se admiten los pagos en euros o dólares, ni tampoco los pagos con tarjeta.

Dado que se trata de un enclave extenso, con pocas zonas de sombra y que en los meses más cálidos puede ser especialmente caluroso, conviene llevar calzado cómodo y apto para senderismo, agua y protección solar en verano, así como ropa de abrigo en invierno.

Lugares de interés cercanos

La visita a las ruinas de Ani puede complementarse con otros destinos y enclaves importantes del este de Anatolia para lograr una experiencia de viaje más completa.

La ciudad de Kars es una parada imprescindible, tanto por su arquitectura de influencia rusa vinculada a su pasado bajo el dominio de los zares, como por su legado histórico. Desde allí también se puede visitar el Lago Çıldır, especialmente singular en invierno, cuando este lago se congela y ofrece una imagen impresionante.

A mayor distancia de Kars, pero dentro de las rutas habituales por la región, destacan enclaves como las ruinas de la antigua ciudad de Van y la isla de Akdamar, encontrando en sus alrededores varias iglesias armenias medievales; y por supuesto también podremos contemplar el famoso Monte Ararat, uno de los símbolos geográficos más reconocibles de este rincón del país, a cuyos pies se encuentra el precioso Palacio de Ishak Pasha, candidato a ser nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Ani fue un enclave en el que en su día vivieron y convivieron cristianos y musulmanes, iglesias y mezquitas, y sus ruinas sigue siendo hoy día objeto de excavaciones arqueológicas. Considerada en su época como una de las primeras puertas por las que los turcos penetraron hacia el interior de Anatolia tras la Batalla de Manzikert, Ani es hoy día -paradójicamente- la “puerta” por la que muchos turistas extranjeros pueden adentrarse en los más recónditos secretos de la historia de Turquía.



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