El PKK secuestra a un ex responsable del partido AKP en Diyarbakır

Se trata del segundo secuestro político del PKK en las dos últimas semanas en la región, tras el rapto el pasado 12 de agosto del diputado del CHP Hüseyin Aygün.

 

Miembros del grupo terrorista PKK secuestraron el martes a un ex responsable del partido gobernante AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) en la provincia de Diyarbakır, al sureste de Turquía.

Según un comunicado emitido por esta formación, Hamit Çelikkanat, ex presidente de la delegación del AKP en el distrito de Sur de la ciudad de Diyarbakır fue raptado el martes cuando se dirigía a ver a unos familiares en la vecina localidad de Dicle por militantes del PKK, que bloquearon la carretera y se lo llevaron a la fuerza.

Según informó la prensa turca, Çelikkanat, que actualmente trabaja como ingeniero mecánico pero que seguía colaborando de forma voluntaria con el partido, viajaba en el momento del secuestro con su familia, que fue puesta en libertad posteriormente por los miembros del PKK.

El presidente de la delegación del partido AKP por Diyarbakır, Halit Advan, emitió un duro comunicado de condena nada más conocer la noticia diciendo que para el PKK cualquier persona salvo los simpatizantes del partido BDP -una formación nacionalista kurda que muchos en Turquía consideran el brazo político del PKK- es a sus ojos un enemigo, y subrayó la incoherencia de una organización que habla de «libertades» y «democracia» mientras priva de libertad a representantes de partidos democráticos.

Este secuestro se produce en medio de una creciente campaña de secuestros por parte del PKK en el sureste de Turquía, y después de que hace algo más de una semana el grupo armado secuestrara por primera vez a un diputado del parlamento turco, Hüseyin Aygün, miembro del principal partido de la oposición en Turquía, el CHP.

Aygün fue puesto en libertad poco después y reveló que sus captores le habían confesado que su secuestro tenía como objetivo servir de propaganda al PKK, que aun así aún mantiene cautivas al menos a 26 personas según cifras oficiales, incluyendo miembros de las fuerzas de seguridad, funcionarios y civiles, algunos de los cuales llevan hasta un año desaparecidos y sin contactar con sus familiares.