Al menos 15 muertos por las protestas kurdas contra el IS en Turquía

Las autoridades declararon excepcionalmente un toque de queda en cinco provincias del sureste del país tras las violentas protestas protagonizadas por simpatizantes del PKK ante el asedio de Kobane.

Miles simpatizantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) –incluido en la lista de organizaciones terroristas por la Unión Europea- salieron el martes a las calles de numerosas ciudades de Turquía en protesta por el asedio del Estado Islámico (IS) a la ciudad siria de Kobane, defendida por milicias armadas kurdas del PYD, considerado en Turquía como la rama siria del PKK.

Las protestas, convocadas el lunes por el partido nacionalista kurdo HDP, si bien transcurrieron en varios casos de forma pacífica se volvieron especialmente violentas en provincias como Estambul, Siirt, Mardin, Diyarbakır, Muş, Van o Hakkari, y la policía antidisturbios tuvo que emplearse a fondo contra grupos de manifestantes radicales que cortaron las calles de muchas ciudades con barricadas y prendieron fuego a coches, tiendas, bancos, colegios y otros edificios públicos, causando numerosos daños.

La violencia sin precedentes puso al límite la capacidad de las fuerzas del orden para controlar la situación, y dejó numerosas víctimas. Tras convertir a muchas ciudades del país en un auténtico campo de batalla, varios diarios turcos hablaban en sus ediciones de madrugada de decenas de heridos –incluyendo policías y manifestantes- por los enfrentamientos y al menos 15 muertos, incluyendo cinco en Diyarbakır, dos en Mardin, dos en Siirt, uno en Batman y otro en Muş.

En ciudades como Estambul, que acoge una importante población de inmigrantes kurdos, grupos de encapuchados atacaron con cócteles molotov tiendas, oficinas, autobuses y otras propiedades en zonas como Beyoğlu, Okmeydanı, Bağcılar, Kadıköy, Esenyurt o Sultangazi. Algunos manifestantes trataron de asaltar las oficinas del partido AKP y hubo intentos por prender fuego a una sede del partido nacionalista MHP en el distrito de Bağcılar, donde simpatizantes del PKK y nacionalistas kurdos llegaron a enfrentarse.

El ministro del interior de Turquía, Efkan Ala, reaccionó a las violentas protestas desatadas en decenas de ciudades del país pidiendo el fin inmediato de “estas acciones sin sentido… que no van a resolver nada” y asegurando que toda violencia sería reprimida por las fuerzas del orden.

En ciudades como Estambul o İzmir hubo decenas de detenidos, y las escuelas de primera y secundaria fueron cerradas en Diyarbakır de cara a la jornada del miércoles, así como las clases universitarias en Van, al este del país. En la provincia fronteriza de Hakkari, en el extremo sureste de Anatolia, la universidad ha sido clausurada durante los próximos tres días. Todos los servicios ferroviarios entre las provincias mediterráneas de Mersin y Adana han sido también suspendidos, según informó la agencia de noticias Anatolia.

Declarado el toque de queda en cinco provincias

Ankara, Antakya, Antalya, Eskişehir, Denizli o Kocaeli fueron otras de las ciudades que vivieron protestas el martes. En el distrito de Cizre de la provincia fronteriza de Şırnak, ubicada al sureste de Turquía y donde las protestas también fueron especialmente violentas, efectivos de la gendarmería turca tuvieron que realizar disparos al aire para impedir que un grupo de personas cruzara la frontera hacia Siria para unirse a las milicias del PYD.

La situación adquirió tal cariz que, en una medida excepcional no vista en años, las autoridades turcas declararon a última hora del martes un toque de queda en seis distritos de la provincia de Mardin (Kızıltepe, Nusaybin, Savur, Derik, Mazıdağı y Dargeçit), en el distrito de Erciş de la provincia oriental de Van, en el distrito de Kurtulan de Siirt, en la provincia de Batman, y en siete distritos de Diyarbakır (Bağlar, Kayapınar, Sur, Yenişehir, Bismil, Silvan y Lice).

El anuncio implica que los ciudadanos de estos distritos no podrán abandonar sus casas entre las 22 y las 7 horas, y los gobernadores de las provincias implicadas han advertido que la medida podría extenderse si fuese necesario para evitar nuevos brotes de violencia.

Ankara pide intensificar los bombardeos en Kobane

Las protestas en Turquía contra la situación crítica que vive Kobane se han vivido también en otros países europeos con población kurda, como Holanda, donde un grupo de manifestantes kurdos intentó entrar el lunes por la noche en la sede del parlamento en La Haya para pedir la intervención de la comunidad internacional.

La violencia de las manifestaciones en Turquía parece sin embargo una reacción –y una demostración de fuerza- del nacionalismo kurdo a la postura mostrada por Ankara, que aunque quiere evitar la caída de la ciudad está en contra de proveer armas al PYD por sus vínculos con el PKK.

En un comunicado difundido el martes por el vice primer ministro turco Yalçın Akdoğan, éste defendió la postura del gobierno turco al tiempo que pidió a Estados Unidos y sus aliados intensificar los bombardeos sobre las posiciones del Estado Islámico en torno a la asediada ciudad siria para evitar su caída, que según algunas informaciones podría ser inminente.

“Nuestro gobierno y las instituciones relacionadas han estado insistiendo en la necesidad de intensificar los bombardeos aéreos de una forma más activa y efectiva, por medio de contactos con las autoridades estadounidenses (mantenidos) hasta última hora del lunes por la noche”, declaró Akdoğan, recordando además que Turquía estaba haciendo todo lo posible por asistir a los cerca de 190.000 refugiados kurdos que han cruzado en las últimas semanas su frontera huyendo de Kobane.

“Resulta tremendamente injusto afirmar que Turquía no está haciendo nada… Turquía no se alegrará con la caída de Kobane en manos de los terroristas (del IS)”, subrayó Akdoğan, añadiendo a continuación en referencia a las protestas de las últimas horas que “cualquier intento de violencia y vandalismo que amenace la paz de nuestro pueblo no será tolerado”.