El parlamento turco aprueba la intervención militar en Libia

La Asamblea Nacional Turca aprobó ayer jueves la contribución militar de Turquía en la intervención militar en Libia, que incluirá por ahora 4 fragatas, un submarino y un barco de apoyo.

La Asamblea Nacional Turca aprobó ayer jueves la contribución militar de Turquía en la intervención militar en Libia, que incluirá por ahora 4 fragatas, un submarino y un barco de apoyo, pese a que continúan las críticas desde el gobierno hacia la actitud de algunos miembros de la alianza.

Con la moción aprobada en el parlamento Turquía dispone de un mandato por un año para ayudar a la coalición internacional a aplicar la resolución de Naciones Unidas contra Libia, autorizando al ejecutivo a enviar tanto tropas como fuerzas aéreas y navales al extranjero en lo que la resolución califica como una «contribución multidimensional», aunque por ahora esa ayuda se limitará a 4 fragatas de la marina turca, un submarino, y un barco de abastecimiento, que Turquía ya tiene desplegados entre la isla griega de Creta y el puerto libio de Bengasi como parte del control del embargo de armas al país norteafricano.

El ministro de exteriores turco, Ahmet Davutoğlu, anunció ayer que la OTAN había llegado a un acuerdo para asumir el mando de todas las operaciones militares aliadas en Libia, después de varios días de disputas y debates. El acuerdo se alcanzó finalmente en una teleconferencia entre la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, y los ministros de Exteriores de Turquía, Francia y Reino Unido. «Se ha llegado a un compromiso de principio en muy poco tiempo… La operación se traspasará completamente a la OTAN», anunció Davutoğlu a la prensa.

Poco antes de la votación en el parlamento turco, el ministro Davutoğlu se reunía con los líderes de los principales partidos políticos en Turquía para informarles sobre el contenido de la moción. Según trascendió de esa reunión, Davutoğlu dijo que la base que la OTAN posee en la ciudad egea de İzmir podría ser utilizada para apoyar la intervención militar en Libia; no obstante por ahora no hay ninguna petición oficial de la Alianza Atlántica en este sentido, y el canciller turco insistió en que la contribución de Turquía se limitará al control del embargo de armas y a la protección y asistencia de la población civil, sin implicarse en operaciones de combate, una posición similar a la que mantiene con respecto a la intervención militar aliada en Afganistán.

Críticas contra Francia

Ayer la prensa turca continuaba recogiendo las críticas de muchos políticos en Turquía contra la postura de varios países occidentales, en especial de Francia. «Occidente ha creado estos dictadores. Tienen una enorme responsabilidad en su creación, y luego los declaran como con «Frankenstein». Ahora quieren librarse de estos líderes… Nunca hemos mirado a estas cuestiones desde su prisma de petróleo e intereses económicos», declaró el vice primer ministro turco Cemil Çiçek en unas declaraciones recogidas por el diario turco Hürriyet.

Çiçek, que tuvo especiales críticas para Francia -país que se opone a la entrada de Turquía en la Unión Europea-, criticó el apoyo dado desde Occidente a líderes como Gadafi y recordó que su país había pedido en repetidas ocasiones al líder libio que dimitiera e iniciera una transición política en el país. «Nuestro primer ministro hizo un llamamiento urgente a Gadafi para que renunciara, y le recordó lo que le había pasado a Saddam Hussein», dijo el ministro.

Por su parte el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan también atacó ayer a Francia diciendo que las mismas personas que obstaculizan la entrada de Turquía en la UE tienen intereses ocultos y utilizan expresiones como «cruzada» para referirse a Libia, un término que fue utilizado por el ministro del Interior francés y que ha despertado grandes críticas en Turquía. También el Presidente de la República, Abdullah Gül, se mostró molesto con las declaraciones del ministro francés y mostró sus dudas sobre el resultado y los objetivos finales de la operación en Libia, que según Gül podría convertirse en un segundo Irak.