Duras palabras del presidente turco en la cumbre de la OTAN

El presidente turco Abdullah Gül se enfrentó durante la cumbre de la OTAN que se celebró este fin de semana en Lisboa a su homólogo francés, ante quien defendió la posición de Ankara.

El presidente turco Abdullah Gül se enfrentó durante la cumbre de la OTAN que se celebró este fin de semana en Lisboa a su homólogo francés, ante quien defendió la posición de Ankara de no señalar a Irán como un posible enemigo a la vez que criticó la postura de la Unión Europea respecto a Turquía.

Sarkozy insistió durante la reunión en Lisboa en nombrar directamente a Irán como posible amenaza y origen de un posible ataque nuclear para la OTAN, algo que finalmente los aliados decidieron no hacer después de las preocupaciones mostradas por Turquía, uno de los miembros estratégicos de la Alianza Atlántica: es el único país musulmán de la alianza y su ejército es el segundo mayor después del de EE.UU.

«Olvídese de incluir ningún país. El proyecto del escudo de misiles no debería apuntar a ningún país», le dijo Gül a Sarkozy, según declaraciones recogidas por la prensa turca, al tiempo que recordaba al madantario francés que el proyecto -originalmente ideado durante la Guerra Fría- no fue diseñado para proteger a los países de la OTAN de un único país, sino de cualquier amenaza balística.

Los argumentos de Turquía de que uno de los proyectos defensivos más ambiciosos y complejos que ha afrontado la Alianza Atlántica no debería nombrar a ningún país como una amenaza fueron apoyados por la mayoría de aliados, incluyendo pesos pesados como Estados Unidos o Reino Unido. Francia, cuyo presidente había sido uno de los que más habían insistido en la idea durante las negociaciones previas, acabó cediendo también y finalmente Irán no será señalado como una amenaza para la OTAN.

Pero el presidente turco se despachó a gusto en la cumbre, según explicó el diario turco Milliyet en su edición del domingo, y quiso dejar las claras a sus socios europeos, a los que criticó con duras palabras por su actitud hacia Turquía. En concreto sobre la disputa por la isla de Chipre, dividida desde 1974 y objeto de continuas tensiones entre la UE y Ankara, el presidente Gül dijo que los 27 no habían cumplido las promesas que hicieron en su día a los turcochipriotas, a los que prometieron levantar el embargo comercial si apoyaban la reunificación de la isla en el referéndum que la ONU organizó en 2004 en la isla mediterránea; los turcochipriotas cumplieron su parte pero los grecochipriotas rechazaron la reunificación, a pesar de lo cual la UE los acogió pocos días después como miembros del bloque europeo, dejando a los turcochipriotas fuera y complicando aún más un conflicto en el que el gobierno griego de Nicosia utiliza la cuestión chipriota como moneda de cambio y chantaje en las negociaciones para el ingreso de Turquía en la UE.

Según la prensa turca, durante una cena oficial celebrada con todos los jefes de estado y de gobierno que asistían a la cumbre de la OTAN, Gül dejó clara la frustración de Turquía con la Unión Europea. «Ya no tenemos ninguna confianza en ustedes», dijo el presidente turco. «La UE hizo promesas derivadas de las decisiones tomadas en 2002… Ustedes no mantienen sus promesas y luego dicen «la OTAN y la UE no pueden cooperar»… La UE no ha aceptado a Turquía en la Agencia de Defensa Europea, y el acuerdo de seguridad entre Turquía y la UE no ha sido aún firmado. La administración grecochipriota crea un problema, ustedes defienden esto y luego hablan sobre la familia de la UE y los principios… ¿Por qué no recordaron esos principios mientras hacían de Chipre un miembro de la UE?», dijo Gül a los presentes.

El presidente turco también hizo incapié en sus palabras en la doble moral que la UE mantiene con Turquía, concretamente en lo que a seguridad y defensa se refiere. «En su día, defendimos a Europa contra la mitad de los países que están representados en esta mesa», dijo Gül en referencia a muchos países del este europeo, hoy miembros de la UE y la OTAN pero antiguos enemigos durante los años de la Guerra Fría. «¿No es gracioso que Turquía siga estando fuera del sistema de defensa y seguridad de Europa?», preguntó a los presentes.

Al parecer el propio secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, apoyó las palabras de Gül y en otro discurso durante la misma cena dijo que era una «injusticia» que Turquía siguiera sin estar integrada en el sistema defensivo de la Unión Europea. Rasmussen subrayó que la UE debería firmar un acuerdo con Ankara, y recordó que Turquía es el país que más soldados ha enviado a Bosnia-Herzegovina, algo que el país euroasiático aceptó en su día a pesar de que no pudo intervenir en la toma de decisiones por no estar incluído en la organización defensiva europea.

Tras la cumbre, el presidente turco dijo a la prensa desde Lisboa que estaba satisfecho porque se habían recogido la mayor parte de las preocupaciones mostradas por Turquía durante la cumbre y que sus puntos de vista habían sido incluídos en el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN. «Ahora, esperaremos a firmar el acuerdo de seguridad con Europa», dijo Gül.

En referencia a la polémica por la mención o no de Irán como una posible amenaza para la Alianza, Gül volvió a mostrarse muy claro y subrayó las razones de la postura de Ankara, que no tienen nada que ver con el programa nuclear iraní o con que Turquía esté alejándose de Occidente para acercarse a Irán. «No queremos experimentar un segundo Irak en nuestra región», dijo el presidente turco, que recordó que Irán era un país vecino de Turquía y con el que por tanto no sólo existían lazos comerciales, sino que un conflicto o una escalada militar en la región supondría una grave amaneza para la propia seguridad de Turquía.

Gül recordó en este sentido que durante la guerra con Irak, oleadas de inmigrantes huyeron del país hacia territorio turco. «Creo también un problema económico. No queremos afrontar el mismo problema de nuevo. Así que estamos intentando todas las vías diplomáticas para resolver este problema».

«Somos vecinos de Irán. Incluso aunque fuera un enemigo nuestro, no hay necesidad de misiles», dijo el presidente turco, que quiso desvincular la posible amenaza de Irán de su controvertido programa nuclear.