El Palacio Topkapı expone las relaciones entre venecianos y otomanos

Bajo el título \»Venecia y Estambul: una relación gloriosamente tejida. Ocho siglos de intercambios textiles\», la exposición estará abierta hasta el 8 de enero.

El conocido Palacio Topkapı de Estambul, hogar durante siglos de los sultanes otomanos y uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, acoge estos días una curiosa e interesante exposición en la que se presta atención a las relaciones -no siempre amistosas- entre Venecia y el Imperio Otomano haciendo especial hincapié en sus lazos comerciales.

Bajo el título «Venecia y Estambul: una relación gloriosamente tejida», la muestra ofrece al visitante hasta el próximo 8 de enero una visión de las relaciones comerciales que las dos principales potencias del Mediterráneo Oriental mantuvieron a lo largo de varios siglos, centrándose en los tejidos.

La exposición se divide entre los dos imperios, ofreciendo ejemplos notables de brocados, sedas y terciopelos de los venecianos, mientras que respecto a los otomanos presenta ropajes usados por estos y de manufactura tanto otomana como veneciana. De hecho la exhibición deja claro el enorme interés que para los turcos otomanos tenían los tejidos hechos en Venecia, e incluye varios libros manuscritos en los que estos dejan claro su interés por los tejidos de seda italianos.

Un hecho curioso que se refleja en la muestra es por ejemplo que ciertos tejidos, como el terciopelo, fabricados en Italia, costaban el doble que los manufacturados en Bursa, posiblemente porque pese a que ambos tenían la misma calidad las telas italianas gozaban de mucho mayor prestigio.

Los venecianos dominaron el comercio en el Mediterráneo Oriental aproximadamente entre los siglos XII al XVI, gracias a la posición de su ciudad-estado como punto de paso entre numerosos productos de lujo que llegaban desde Oriente Medio y Asia hacia Europa. Sus relaciones con los otomanos fueron siempre cambiantes de acuerdo a los intereses de ambas potencias, y su historia común está plagada de acuerdos comerciales, tratados, guerras y armisticios.

Como testigo de esta larga relación hoy día aún se puede contemplar en el Gran Canal de Venecia el «Fondaco dei Turchi», o «Posada de los Turcos» en italiano: se trata de un palacio de estilo veneciano-bizantino construido en 1225 que sirvió durante siglos como centro de comercio con los otomanos, y en la que residieron los comerciantes turcos de la ciudad hasta bien entrado el siglo XIX. Hoy día el edificio alberga el Museo de Historia Natural de Venecia.