Un atentado suicida deja 70 muertos en la ciudad paquistaní de Lahore

El atentado se produjo junto a un área de juegos infantiles en un parque lleno de familias cristianas que celebraban la Pascua. Entre los heridos hay numerosas mujeres y niños, algunos en estado crítico.

Un terrorista suicida se inmoló el domingo por la tarde en un concurrido parque situado en la ciudad de Lahore, al noreste de Pakistán, dejando al menos 70 muertos y 300 heridos, según informó a última hora de la jornada el ministro de salud de la provincia paquistaní de Punjab, Salman Rafiq.

De acuerdo a los datos proporcionados por las autoridades locales, el terrorista activó un cinturón de explosivos adosado a su cuerpo junto a un área de juegos infantiles situada en el parque Gulshan-e-Iqbal, al norte de Lahore, en el momento en que la zona se encontraba atestada con miles de personas, principalmente cristianos que habían acudido al lugar para celebrar en público la festividad de la Pascua.

Entre los heridos hay muchos en estado crítico, incluyendo muchas mujeres y niños, por lo que el número de fallecidos podría aumentar en las próximas horas. Las imágenes de televisión mostraron escenas dantescas con cadáveres, restos humanos y de sangre por toda el área, mientras efectivos de emergencia y voluntarios trasladaban a toda prisa a los heridos en ambulancias en medio de los gritos de las víctimas pidiendo ayuda.

Las autoridades paquistaníes han declarado el estado de emergencia en los hospitales de Lahore, la segunda ciudad más importante del país, donde los médicos predicen que el número final de fallecidos pueda aumentar considerablemente. El primer ministro del país, Nawaz Sharif, condenó severamente el atentado y aseguró que Pakistán continuará su guerra contra el terrorismo “a pesar de estos actos de cobardía”.

Horas después los talibanes de Pakistán se atribuyeron la responsabilidad del atentado, que ha tenido lugar en una zona del país habitualmente tranquila alejada de la frontera con Afganistán, donde precisamente los ataques obra de grupos talibanes son mucho más frecuentes. El pasado 16 de marzo una quincena de personas murieron y decenas resultaron heridas en la ciudad de Peshawar, situada a apenas 30 kilómetros de la frontera afgana, después de que una bomba estallara en un autobús que transportaba empleados del gobierno hasta su lugar de trabajo.

Tras el Islam, que constituye oficialmente la religión de más del 95% de la población de Pakistán, el hinduismo y el cristianismo son las corrientes religiosas minoritarias más seguidas en el país, si bien juntas suman menos del 4% de sus habitantes. La violencia contra las minorías religiosas en Pakistán se ha recrudecido en los últimos años, incluyendo a los cristianos pero también a los musulmanes chiíes, que conforman el 10% de los 180 millones de habitantes de Pakistán.