familia intoxicada en Estambul

El miedo por las intoxicaciones en Estambul desploma las ventas de comida callejera

La sucesión de varios casos de intoxicación registrados en las últimas semanas, y muy especialmente la muerte de una familia de turistas procedentes de Alemania que se alojaban en un hotel de Estambul, ha disparado la preocupación sobre la seguridad alimentaria y provocado un severo impacto económico en vendedores de comida callejera, cafés y restaurantes y hoteles de zonas turísticas clave de la ciudad, debido a la desconfianza generada entre los consumidores. El desplome de ingresos afecta desde puestos de patatas asadas y mejillones hasta negocios de kebab, pedidos a domicilio y establecimientos hoteleros de Estambul.

Según datos de la Asociación de Restaurantes y Turismo (TÜRES) los vendedores callejeros de Beşiktaş sufrieron en los primeros días tras la muerte de la familia de turistas -de origen turco pero residentes en Alemania- una caída superior al 80% en las ventas de kumpir (patatas asadas rellenas), mejillones y kokoreç, una popular comida callejera elaborada con intestinos de cordero. Los locales de kebab y de döner de pollo también han perdido hasta un 25% de su facturación, mientras que los pedidos de comida online han descendido en una proporción similar.

Rıdvan Turşak, representante de TÜRES, explicó a medios turcos que las ventas “siguen alrededor de un 40% por debajo de los niveles previos al incidente”, subrayando que las mayores pérdidas se concentran en Ortaköy, un área emblemática de la cultura gastronómica callejera de Estambul donde precisamente la familia mencionada estuvo comiendo poco antes de fallecer por intoxicación. 

Turşak confirmó asimismo una fuerte caída en los pedidos de comida online: “Los pedidos online han caído casi en la misma proporción. Según las estadísticas de nuestros socios, la bajada en las ventas es similar a la caída de los pedidos a domicilio”. Ortaköy y Beşiktaş han sido las zonas de Estambul más afectadas, pues en los primeros días muchos consumidores, influidos por las noticias que alertaban sobre la comida, optaron por evitar los locales de la zona, lo que generó un notable perjuicio económico a los negocios de estas áreas de la ciudad.

Los últimos casos de intoxicación en locales de Estambul

El origen de esta crisis se remonta al 12 de noviembre, cuando una familia germano-turca alojada en un hotel del casco histórico de Estambul enfermó presuntamente tras consumir comida callejera en Ortaköy; la madre, los dos niños de 3 y 6 años y posteriormente también el padre fallecieron, lo que desató especulaciones sobre una posible contaminación alimentaria. 

Aunque los forenses apuntaron posteriormente a un envenenamiento por fosfuro de aluminio -una sustancia altamente tóxica empleada en la fumigación del hotel- como causa probable de la tragedia, la sospecha inicial sobre la comida callejera consumida en Estambul bastó para estigmatizar a todo el sector y hundir la confianza de los clientes en los restaurantes y pequeños vendedores de muchas zonas de la ciudad.

Posteriormente se han sucedido otros casos en distintos locales de Estambul, no tan graves aunque han contribuido igualmente a sembrar la alarma y la desconfianza entre los consumidores. El 17 de noviembre -el mismo día que fallecía el padre de la familia intoxicada en el hotel- una joven de 26 años era hospitalizada en la UCI con graves quemaduras internas después de que una cafetería del distrito de Beyoğlu le sirviera un café preparado por error con detergente en lugar de con agua. 

El 19 de noviembre, dos turistas turcas residentes en Holanda que estaban de vacaciones en Estambul alojadas en un hotel de Fatih, ingresaron en el hospital con síntomas que incluían náuseas, vómitos y diarrea tras comer en varios restaurantes de Sirkeci y Kadıköy, según detalló la prensa turca. Finalmente, el 21 de noviembre, 25 personas ingresaron en el hospital con nauseas y vómitos tras pedir lahmacum en un restaurante del distrito de Şişli.

Restaurantes, puestos callejeros, pedidos online y hoteles afectados

Comerciantes del turístico barrio de Ortaköy denuncian que el daño a su reputación ha sido grave y cifran la caída de la facturación en torno al 70%. En un comunicado, la asociación TÜRES recalcó que “no puede aceptar que se ponga bajo sospecha a todo el sector de la alimentación y las bebidas”, recordando que los negocios están sujetos a controles e inspecciones regulares y que el hecho de que unos pocos establecimientos no cumplan la normativa “no debería definir a toda una industria”. 

Pero el impacto de los recientes casos de intoxicaciones en Estambul no ha afectado solo a las ventas de restaurantes y puestos de comida callejera. Gürkan Özcan, representante de la Asociación de Agencias de Viajes de Turquía (TÜRSAB), calcula que las reservas hoteleras en el centro histórico de Estambul han caído entre un 10% y un 15%. Özcan, que recordó que noviembre ya estaba siendo un mes malo para el sector hotelero de la ciudad, advirtió de cara al periodo festivo por el fin de año que “entramos en el período del 20 de diciembre al 5 de enero, y es muy probable que este trágico suceso haya afectado a las reservas de Nochevieja”.