El IS comienza a destruir las ruinas de la ciudad de Nimrud

Militantes del Estado Islámico habrían comenzado a arrasar esta antigua ciudad fundada por los asirios hace más de 3.000 años y situadas a las afueras de Mosul, según han denunciado las autoridades iraquíes.

El autoproclamado Estado Islámico (IS), que controla extensas regiones en Irak y Siria, comenzó el jueves a arrasar las ruinas de la antigua ciudad asiria de Nimrud ubicada a las afueras de Mosul, según denunció el mismo día el Ministerio de Turismo y Antigüedades iraquí.

De acuerdo a las informaciones difundidas por este ministerio a través de un comunicado colgado en su página en Facebook, miembros del grupo extremista “asaltaron la ciudad histórica de Nimrud y la demolieron con vehículos pesados”, en lo que constituiría el último de los ataques de los terroristas contra el patrimonio cultural en Siria e Irak, después de que la semana pasada el Daesh (el nombre por el que se conoce al IS en árabe) difundiera un video en el que sus militantes aparecían destruyendo numerosas estatuas de un museo en la ciudad de Mosul, que capturaron en junio del año pasado, justificándolo bajo su particular interpretación del Islam.

Entonces el Estado Islámico ya advirtió que su próximo objetivo sería Nimrud, que alberga esfinges aladas con cabeza humana como las que aparecían siendo taladradas en el video de hace una semana. “Las bandas de terroristas del IS continúan desafiando la voluntad del mundo y los sentimientos de la Humanidad, tras haber cometido un nuevo crimen que forma parte de sus estúpidas acciones”, añadía la nota difundida por el gobierno de Bagdad.

Nimrud fue fundada a orillas del río Tigris –a unos 30 km al sureste del actual Mosul- en el siglo XIII antes de Cristo por el rey asirio Salmanasar I. Llamada Kalkhu por los asirios, y Calaj o Kalakh en la Biblia, fue una de las capitales del reino asirio junto con Assur, Nínive y Dur Sharrukin. El lugar ya sufrió durante la invasión estadounidense de Irak en 2003, cuando fue abandonada a su suerte lo que la hizo objeto de saqueos que dañaron muchas de sus esculturas; sin embargo, su ubicación relativamente remota y alejada de Bagdad, había mantenido hasta ahora a salvo sus principales estructuras.

Las escenas difundidas la semana pasada de decenas de estatuas y objetos siendo destrozados por miembros del IS, bajo el argumento de que el Islam prohíbe las imágenes, han desatado las alarmas entre los arqueólogos, que consternados recuerdan que tanto Siria como Irak –donde opera el Estado Islámico- albergan numerosos yacimientos que se remontan a los orígenes de la civilización.

El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan declaraba esta semana que el IS “está intentando destruir todo en nuestra civilización, nuestra cultura y nuestras raíces”, comparándolos con las hordas mongolas que arrasaron Oriente Medio hace siglos. “Una biblioteca en Mosul, que contenía 8.000 libros únicos, fue incendiada por el IS. Algo similar se hizo en Tombuctú (por los rebeldes vinculados a Al-Qaeda)”, recordó Erdoğan durante la inauguración de una exhibición de arte clásico islámico en Estambul.

“Dejar a estos grupos sin castigo les animará a borrar la civilización humana por completo, especialmente la civilización mesopotámica”, añadía el comunicado ministerial iraquí, que pedía además la intervención del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.