El Constitucional no puede decidir sobre las reformas, según un informe

El Tribunal Constitucional debería desestimar las demandas contra las reformas constitucionales aprobadas en el parlamento hasta que se complete el proceso electoral.

El Tribunal Constitucional debería desestimar las demandas contra las reformas constitucionales aprobadas en el parlamento hasta que se complete el proceso electoral, según concluyó el lunes el informe jurídico encargado por el tribunal para examinar si acepta o no la querella presentada por la oposición.
 
El principal partido de la oposición en el parlamento turco (Partido Republicano del Pueblo, o CHP), presentó una demanda contra el paquete de reformas constitucionales aprobadas por la Asamblea Nacional Turca tras perder la votación, con la esperanza de que el Tribunal Constitucional rechazara los cambios constitucionales que ahora el gobierno del primer ministro Erdoğan deberá someter a referéndum el próximo 12 de septiembre.
 
Muchos expertos han argumentado desde entonces que el alto tribunal no tiene competencias para rechazar el texto, y aunque los magistrados han asegurado que -de acuerdo a su competencia- sólo examinarán si las reformas propuestas han cumplido con el procedimiento legal necesario, no es la primera vez que el Constitucional excede sus competencias y rechaza un cambio en la carta magna aprobado por mayoría en el parlamento turco, como ya fue el caso de la llamada «reforma del velo».
 
Según la actual constitución, son necesarios los votos de al menos 7 de los 11 miembros del Tribunal Constitucional para anular el paquete de reformas aprobado por los diputados. No obstante antes el tribunal debe decidir si acepta el caso o si por el contrario lo rechaza por no tener competencias para examinarlo, algo que se espera que haga esta misma semana. Si a pesar del informe encargado por el alto tribunal los magistrados deciden aceptar la querella presentada por el CHP, su presidente Haşim Kılıç deberá fijar una frecha para comenzar a examinar el proyecto.
 
El vice primer ministro Bülent Arınç mostró el lunes su confianza en que el Constitucional tome una decisión de acuerdo a la ley. «Espero que el paquete de reformas vaya al referéndum, y el público dirá libremente «sí» o «no» en la votación», dijo Arınç.
 
El tribunal ya celebró el lunes su primera sesión sobre el paquete de reformas tras la demanda presentada por el CHP con la ayuda de algunos diputados independientes, que sostienen que algunas de las reformas propuestas en la carta magna pretenden someter el poder judicial al ejecutivo. Precisamente dos de los artículos más controvertidos establecen la reforma de la estructura y funcionamiento del Tribunal Constitucional y del máximo órgano de gobierno de los jueces y fiscales (Consejo Supremo de Jueces y Fiscales, o HSYK), algo que según el gobierno del AKP es necesario para avanzar en las reformas democráticas y que Turquía cumpla con los estándares de la Unión Europea.
 
En el caso de la polémica «reforma del velo», que pretendía introducir un cambio en la Constitución para permitir que las mujeres que lo deseen puedan usar el pañuelo islámico en las universidades públicas del país, el Tribunal Constitucional también aceptó el caso y acabó anulándola a pesar de que el informe encargado por el tribunal también recomendaba su desestimación por carecer de competencias para ello.
 
En principio la Junta Suprema Electoral de Turquía (YSK, en sus siglas en turco) fijó la fecha del referéndum constitucional para el próximo 12 de septiembre, pero será esta semana cuando en base a la decisión del Constitucional, se decida si ese referéndum sigue o no adelante. Otra posibilidad podría ser que el alto tribunal anulase los dos artículos más polémicos de la reforma referidos al poder judicial, y permitiese una votación sólo sobre una versión «descafeinada» del paquete de reformas aprobado por el parlamento, lo que sin duda supondría un serio revés para el gobierno del AKP.