El PKK amenaza con romper el alto al fuego en octubre si Ankara no emprende reformas

La organización armada advirtió que su “paciencia tiene un límite” y que si el gobierno turco no da nuevos pasos hacia la solución del conflicto dará por roto el alto al fuego.

El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), incluido en la lista de organizaciones terroristas de la Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos, volvió a advertir al gobierno turco que retomará la vía de la violencia si éste no emprende las medidas acordadas durante las negociaciones de paz entre ambas partes.

En declaraciones realizadas a la radio alemana Deutsche Welle por Sabri Ok, uno de los líderes y portavoces de la Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK) –considerado en Turquía como la rama urbana del PKK- éste advirtió que el grupo armado no va a seguir esperando indefinidamente a que Ankara dé nuevos pasos hacia la resolución del conflicto, y que de no hacerlo se enfrenta a la ruptura del alto al fuego declarado el pasado marzo.

“Nuestra paciencia tiene un límite y tenemos poco tiempo. No obstante el proceso (de paz) no llegará a su fin por nuestra parte, porque nosotros ya hemos tomado todos los pasos acordados (con el ejecutivo turco). Nuestro líder (Abdullah Öcalan) ha dicho recientemente que si Ankara no da ningún paso para el 15 de octubre, el alto al fuego estará roto”, explicó Ok.

El PKK inició oficialmente a principios de mayo el proceso de retirada de sus militantes armados de territorio turco hacia sus campamentos en el norte de Irak como parte de las negociaciones con el gobierno de Turquía para poner fin a su lucha armada, iniciada en 1984 y que desde entonces ha causado cerca de 40.000 muertos; tras la retirada el proceso de negociación incluía una nueva fase en la que se emprenderían reformas constitucionales y legales en Turquía referidas a la minoría kurda, y finalmente como tercer paso el PKK procedería a entregar las armas para integrarse en la vida política y social del país.

Pese a la buena marcha de las negociaciones durante los primeros meses, la desconfianza entre ambas partes parece haber crecido y el gobierno turco acusa al PKK de haber llevado a cabo sólo una retirada parcial –alrededor del 15% de sus efectivos- y de haber reclutado desde entonces a unos 2.500 nuevos militantes, a lo que habría que sumar varios ataques y secuestros perpetrados en las últimas semanas cuya autoría se ha atribuido a la organización terrorista.

Por su parte el PKK cree que el gobierno no está cumpliendo su parte del acuerdo al posponer varias reformas acordadas, y especialmente después de que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan haya descartado reiteradamente reducir la elevada barrera electoral del 10% para que los partidos entren en el parlamento turco así como permitir la enseñanza en lengua materna, dos importantes demandas del nacionalismo kurdo y del PKK.

El grupo armado ha criticado también los vuelos de reconocimiento que cazas F-16 del ejército turco llevan a cabo sobre sus bases en las montañas del norte de Irak, y acusa a Ankara de apoyar a los grupos de la oposición siria que combaten a las milicias del PYD –la rama siria del PKK- en el norte de Siria.