EL AKP TEME SER FINALMENTE CLAUSURADO

ALGUNOS MIEMBROS DEL GABINETE DE ERDOĞAN CREEN QUE EL CONSTITUCIONAL PODRÍA DECIDIR FINALMENTE EL CIERRE DEL PARTIDO

El AKP espera que el Tribunal Constitucional lo clausure en los próximos meses e inhabilite de la política al primer ministro, según declaraciones anónimas hechas a los medios de comunicación por un miembro del gabinete del gobierno turco.

Turquía cayó en marzo en una inestabilidad política cuando el Tribunal Constitucional aceptó una demanda presentada por el fiscal general de la Corte de Apelaciones que pedía el cierre del partido AKP. La demanda también busca que 71 miembros del partido sean inhabilitados, incluyendo al presidente Abdullah Gül y al primer ministro Tayyip Erdoğan, acusados de incumplimiento de la constitución laica de Turquía al apoyar supuestas iniciativas islámicas.

Tras semanas de declaraciones optimistas, el AKP ahora cree que sus opciones de sobrevivir son escasas, por lo que ha comenzado a estudiar sus posibilidades si los peores pronósticos se cumplen, y cómo volver al poder como un nuevo movimiento.

\»El partido AKP será clausurado y se espera que Erdoğan sea inhabilitado, al igual que otros miembros\», aseguró un ministro del gabinete que declinó ser nombrado. \»Esta perspectiva es compartida por muchos en el seno del gabinete\», agregó.

Otro alto cargo del AKP estuvo de acuerdo, añadiendo que existía una alta probabilidad de que Gül -quien fue elegido el año pasado por el Parlamento como Presidente de la República- también sea inhabilitado políticamente durante cinco años. Como Gül ostenta el cargo presidencial, cualquier suspensión podría tener efecto sólo una vez finalizado su mandato.

\»Estoy muy preocupado por el futuro de Turquía, pero nuestro destino recae sobre las manos de los 11 jueces y sólo podemos predecir qué decidirán\», explicó el alto cargo del AKP, que no quiso ser identificado. No hay que olvidar que 8 de los jueces fueron, además, nombrados por el anterior Presidente Ahmet Necdet Sezer, conocido por su laicismo incondicional y su plena oposición al AKP.

Está previsto que el Constitucional no dictamine su sentencia sobre el caso por lo menos hasta julio, agregó el alto cargo. \»Después podríamos formar un nuevo partido\», dijo.

El AKP estudió en un primer momento cambiar la ley de partidos y presentar varias enmiendas a la Constitución para hacer más difícil el cierre de partidos en Turquía; la oposición planteada por el MHP y el CHP en el Parlamento a estos cambios dejaba en principio la opción al AKP de someter la propuesta a referéndum, pero aparentemente parece que el partido del primer ministro Erdoğan no se decide a sacar adelante esta iniciativa, quizás por miedo a crear más tensiones en el país.

Una de las posibilidades que estudia el partido gobernante en Turquía si es clausurado -lo cual llevaría a unas nuevas elecciones- es que sus miembros se presenten como candidatos independientes y formen después un nuevo partido, algo que ya hizo el pro-kurdo DTP en las pasadas elecciones para superar el límite mínimo del 10% de votos para tener representación parlamentaria. Muchos miembros del partido temen sin embargo que pueda impedirse de alguna forma a Erdoğan volver a encabezar ese nuevo partido, ya que el actual primer ministro es la cabeza visible del AKP y el partido carece en estos momentos de un número dos de suficiente calado político y social.

La decisión del partido gobernante AKP de levantar la prohibición del uso del velo islámico en las universidades, fue considerada como un catalizador para el caso de clausura. Los sectores laicos más intransigentes de Turquía consideran al velo como un símbolo político del Islam, y de hecho muchos consideran la demanda de clausura presentada contra el AKP como el último intento de estos sectores por frenar las reformas, demandadas por buena parte de la sociedad turca y por la Unión Europea.

Precisamente la oposición de la UE a la clausura del AKP -que causaría un serio revés al proceso de reformas para la adhesión de Turquía al eurobloque- es vista por algunos como uno de los principales puntos de apoyo para mostrar su optimismo sobre que el Constitucional no decida finalmente clausurar el AKP. Eso, y que muchos consideran la demanda de cierre presentada ante el Constitucional como el último intento desesperado del laicismo turco más intransigente por frenar las reformas y los cambios.