Aizanoi: una antigua ciudad grecorromana oculta en Anatolia

Cuando hablamos de ruinas antiguas Turquía tiene suficientes. Algunas son casi demasiadas famosas para su propio bien… Entonces ¿Qué ocurre con un lugar cómo Aizanoi?

Cuando hablamos de ruinas antiguas Turquía tiene suficientes. Algunas son casi demasiadas famosas para su propio bien, piensa en Éfeso o Aspendos en temporada alta. Otras, sin embargo, languidecen en la oscuridad, visitadas sólo por obstinados fans de la arqueología y turistas con mucho tiempo que matar. Las ruinas más visitadas se encuentran a poca distancia de la costa, de nuevo piensa en Éfeso y Aspendos, o se localizan cerca de grandes ciudades. Por eso Afrodisias e Hierápolis atraen a muchos más visitantes de los esperadas para un lugar en el interior por el hecho de que se encuentran en medio del itinerario entre Éfeso y Antalya.

Entonces ¿Qué ocurre con un lugar cómo Aizanoi? Metido en el campo en el pueblo de Çavdarhisar en el oeste de Anatolia, Aizanoi es maravillosamente evocativo y merece estar en la lista de visitas que hacer de todo turista, no sólo por la calidad y cantidad de sus ruinas pero también por su rural y tranquila situación. Desafortunadamente las ciudades más cercanas son Kütahya (ver «Los Muchos Colores de Kütahya«) y Uşak.

No podría ser más fácil ir a Aizanoi ya que autobuses de Kütahya y Gediz pasan por Çavdarhisar, 57 kilómetros al suroeste. Empieza tus exploraciones al bajar del autobús cuando veas unas impresionantes ruinas del Templo de Zeus, una pintoresca imagen de columnas con capiteles jónicos. Excavaciones en la zona sugieren que un asentamiento prehistórico tuvo lugar en la zona en la Edad de Bronce. Luego, en el segundo siglo de nuestra era, durante el reinado del emperador Adriano (r. 117-38), los romanos decidieron erigir este vasto templo.

Parece ser que Aizanoi fue una ciudad planeada, más que una que creció de forma natural. Aunque el Templo de Zeus es la estructura más impactante debido a que gran parte de ella sobrevive intacta, hay otro gran número de ruinas diseminadas por el pueblo, lo que hacen que merezca la pena deambular por allí. Lo más cercano al templo son las ruinas de un estadio parecido al de Afrodisias. Hoy en día, las filas de asientos que antaño rodearon la arena han desaparecido. En una punta del estadio, sin embargo, entre las rocas de puedes meter en los restos de un teatro construido al lado del estadio. Allí los asientos de piedra han sobrevivido en mejor estado aunque el escenario no es más que un montón de piezas de mampostería. Pero da igual, no deja de ser un lugar romántico y salvaje.

El templo, el estadio y el teatro son sus monumentos más destacados

El templo, el estadio y el teatro son las reliquias más obvias de la antigua Aizanoi, pero si caminas hacia el centro del pueblo verás señales que te transportan una vez más al pasado. Por ejemplo, podrás inspeccionar los restos de dos puentes sobre el Koca Çay, el antiguo río Penkalas, que se remonta al segundo siglo. Uno de ellos incluso porta la efigie de Apuleius Eurykles, un notable de la ciudad.

Durante su esplendor, Aizanoi contaba con varios baños públicos. Los escasos restos de uno de ellos pueden verse a la izquierda del camino que lleva al estadio, pero en el pueblo hay más ruinas de un segundo complejo de baños donde se encuentra un delicado mosaico con motivos mitológicos. Para protegerlo de las inclemencias del tiempo y de algún que otro visitante, está guardado bajo llave. Encuentra al guarda y éste no tendrá ningún problema en mostrarte los baños y el mosaico e incluso tal vez también te permitirá echarle agua para ver sus vívidos colores.

El centro de Aizanoi parece haber incluido una considerable ágora al igual que una plaza rodeada de pórticos donde los locales podrían refugiarse en la sombra. Sin embargo, lo más interesente de esa zona es un edificio circular que también se remonta el segundo siglo y que parece haber albergado un mercado de alimentos. Números romanos escritos en las paredes representan los precios de todo lo que se vendía como estaba decretado por el emperador Diocleciano en el año 301. Los romanos parecían estar igualmente preocupados de la inflación cómo nosotros lo estamos hoy en día, y les tranquilizaba saber que, por ejemplo, que el precio de un esclavo fuerte estaba fijado en dos burros o 30.000 dinares.

En este instante muchos de los visitantes estarán ya flaqueando. Los que aún tengan energía tal vez quieran ir a explorar los antiguos cementerios de Aizanoi a las afueras del pueblo. La grandeza de algunas tumbas que una vez se erigían aquí puede verse en el museo arqueológico de Kütahya, donde sarcófagos adornados con amazonas de un solo pecho luchando contra los griegos son las piezas principales. Lleva varias horas explorar todo lo que hay que ver alrededor de Çavdarhisar, especialmente si te tomas uno o dos vasos de té con los paisanos. Pero este es un pequeño pueblo sin lugares en los que comer o dormir. Puedes entonces volver a Kütahya para la noche o forzar un poco e ir hasta Uşak para dormir en el Otel Dülgeroğlu del siglo XIX, diseñado sorprendentemente por un arquitecto francés. Cómo alternativa en la misma Kütahya, puedes pasar la noche en el hotel de estilo otomano y recientemente abierto Ispartalılar Konağı.

Dónde dormir

Ispartalılar Konağı, Kütahya
Tel.: (+90) (274) 216 1975

Otel Dülgeroğlu, Uşak
Tel.: (+90) (276) 227 3773

Cómo llegar allí

Hay líneas de autobuses regulares entre Estambul y Kütahya, y autobuses cada hora entre Kütahya y el Çavdarhisar. Cómo alternativa puedes coger un tren en la estación de Haydarpaşa a Kütahya y de ahí un autobús a Çavdarhisar.