Arykanda, una joya arqueológica llena de misterios

Sentado al atardecer en el teatro de Arykanda frente a las montañas de Licia, junto a las ruinas que se extienden colina abajo, entenderás por qué éste es uno de los lugares más bellos y misteriosos de Turquía.

Sentado en el perfectamente preservado teatro de Arykanda, en una gloriosa tarde de primavera, con el sol hundiéndose lánguidamente en un bosque de pinos en las montañas de Licia, las sombras extendiéndose por las ruinas que se encuentran colina abajo, no podrás estar en desacuerdo con el autor de «Blue Guide to Turkey», quien lo describe cómo «uno de los más bonitos lugares de Turquía«.

Debido a lo relativamente remoto del lugar, a 150 kilómetros o tres horas de Antalya, el sitio no recibe el mismo número de visitantes que, por ejemplo, Termessos. A diferencia de éste último, Arykanda ha atraído mucho la atención de los arqueólogos, especialmente del Profesor Ceydet Bayburtoğlu, de la Universidad de Ankara, quien ha estado excavando allí desde 1971. La vigilancia meticulosa, las excavaciones y la restauración de Bayburtoğlu y su equipo ha ayudado a hacer de Arykanda uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Turquía, donde los visitantes pueden apreciar el nivel de civilización logrado por los licios hace 2000 años.

A pesar de los esfuerzos de los arqueólogos, la historia del lugar es todavía un misterio. Dos hachas de piedra encontradas allí se remontan al segundo milenio a.C. y, sin lugar a dudas, había un asentamiento en la Edad del Bronce. En una inmejorable posición en lo alto de una colina en las montañas de Licia, Arykanda se desarrolló y crecio gracias a su posición estratégica, controlando el comercio entre el Mediterráneo, cerca de la moderna Finike, y los asentamientos en el interior de Anatolia. En el siglo V a.C. Arykanda era lo suficientemente rica cómo para acuñar sus propias monedas.

Alejandro Magno estuvo en Licia en el 333 y 332 a.C., pero no existe evidencia alguna de que visitase Arykanda. Una fuente literaria, Athenaios Agatharcides, escribiendo en el siglo II a.C., época en la cual la ciudad pertenecía a la Liga Licia, no tenía en gran estima a los habitantes de Arykanda, diciendo: «Los «arykandinos» están endeudados por que son unos dilapidadores y les gusta gastar extravagantemente.» Podrían haber sido así, pero los habitantes de Arykanda continuaron prosperando, sobre todo desde el año 43 cuando formaron parte del Imperio Romano cómo parte de la provincia de Licia-Panfilia.

El lugar está bien señalizado, pero es difícil no perderse en el camino

Aunque el lugar está bien señalizado, es difícil no perderse en el camino. Pero aún así la recompensa merece la pena. Intenta visitarlo en primavera u otoño, ya sea por la mañana o por la tarde porque, a pesar de que esta montaña poblada de pinos se eleve 600 metros por encima del nivel del mar, su orientación al sur la hace calurosa. Para hacerse a la idea de la riqueza y sofisticación de Arykanda, un buen lugar en el que empezar la visita es el complejo de baños situado en la parte baja de la antigua ciudad. Fue inteligentemente diseñado con las paredes que dan al norte, donde no da el sol, construidas dentro de la montaña para prevenir la pérdida de calor mientras que las paredes frontales se orientaban al sur, donde hay sol y calor.

Las vistas del valle Akırçay desde las ventanas en la pared del sur son sobrecogedoras. Vestigios de un mosaico con formas geométricas sobreviven en el suelo de algunas habitaciones, mientras que en entras sólo queda la piedra caliza. Las pilas de cerámicas con las que se encontrará soportaban antaño los suelos en muchos cuartos y formaban parte del sistema de calefacción. No es difícil imaginarse a los ricos de Arykanda yendo al cuarto para desvestirse (apodyterium), a la relajante habitación de agua caliente (tepidarium), a la agobiante habitación caliente (caldarium) y al frío (frigidarium), todo mientras hablan sobre cómo incrementar los beneficios en sus ventas de madera, el principal mercado de Arkynda, o cómo incrementar las tasas y aranceles en los comerciantes. O, si se cree en lo que decía Athenaios Agatharcide, ¡cómo evitar pagar sus deudas!

Dos de las maravillas de Arykanda: la necrópolis y el teatro

En una terraza justo encima del Gran Baño se encuentra otra de las maravillas Arykanda, la necrópolis. Aquí, las tumbas de piedra de los dignatarios de la ciudad se conservan en buen estado. Algunas son cámaras que penetran dentro de la montaña, otras son tumbas construidas al estilo de templos, con columnas incluidas, capitales corintos y bases con bajorrelieves.

Sube unas escaleras desde la necrópolis y llegarás al teatro. Éste es un ejemplo exquisito de teatro de estilo griego, es decir, en forma de herradura en vez del semicírculo romano. Construido dentro de la colina, sus 20 filas de asientos alguna vez sentaron a miles de espectadores. Algunos de los asientos de piedra tienen inscripciones en griego, diciéndonos quienes se sentaron ahí hace más de 2000 años. Justo encima del teatro, al abrigo de los pinos, están los restos de un pequeño estadio, donde las vistas son espectaculares.

Cómo llegar

Aeropuerto más cercano: Antalya. Posible solamente si dispones de tu propio transporte. Aproximadamente a 150 kilómetros de Antalya por Korkuteli y Elmalı (la ruta por el interior) o por Kumulcu y Finike (la ruta costera).

El precio de entrada es de 2 TL y está abierto del amanecer al anochecer.

Dónde comer

Llévate un picnic, no podrás encontrar un sitio con mejores vistas en el que comer, o prueba uno de los restaurantes entre Finike y Arif. En la ruta por el interior, la ciudad de Elmalı tiene unos restaurantes decentes.

Guías

«Arykanda: an archaeological guide» por Cevdet Bayburtoğlu, «The Rough Guide to Turkey», «Turkey: Blue Guide.»