Dos occidentales condenados a prisión en Dubái por escándalo sexual

La sentencia vuelve a sacar a la luz las profundas diferencias culturales entre la población nativa y los numerosos residentes extranjeros, que representan el 90% de la población.

Dos occidentales, Una mujer de nacionalidad británica y un hombre irlandés fueron el jueves condenados a tres meses de prisión y a ser posteriormente deportados por escándalo sexual, tras haber mantenido relaciones sexuales en un taxi en Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos.

Según informó su abogado, que añadió que apelaría la sentencia, el tribunal los condenó a tres meses de cárcel y a ser deportados posteriormente además de a una multa de 3.000 Dirhams (unos 635 euros) cada uno. Los acusados, Rebeca Blake y Conor McRedmond, habían negado ante el tribunal los cargos de «violación de honor con consentimiento» y de «acto indecente en un taxi», aunque se habían declarado culpables de un tercer cargo por consumir alcohol en público.

Son varios los occidentales que en los últimos años han sido acusados de violar las estrictas leyes de decencia en el emirato árabe. En 2008, una pareja británica ya fue condenada a una sentencia similar por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio y en estado ebrio en una playa, y en 2010 otra pareja también británica fue condenada a un mes en prisión y a una multa por besarse públicamente en los labios en un restaurante de Dubái.

La sentencia vuelve a sacar a la luz una vez más las profundas diferencias culturales entre la población nativa y los numerosos residentes extranjeros, que representan el 90% de la población de los Emiratos Árabes Unidos. Dubái es actualmente uno de los destinos turísticos más cotizados del mundo y su arquitectura vanguardista la ha posicionado como una de las ciudades de mayor fama no sólo en Oriente Medio sino en todo el planeta. Pero el pequeño emirato se enfrenta a una disyuntiva entre mantener sus antiguas tradiciones islámicas y ofrecer una imagen atractiva a los turistas extranjeros y occidentales.

Muchos de los extranjeros son de confesión hindú, sikh y cristiana, aunque el gobierno permite la libertad religiosa y la construcción de templos de otras confesiones. Sin embargo mientras las mujeres nativas se cubren completamente de pies a cabeza con su tradicional chador negro, muchas de sus homólogas extranjeras caminan por las calles de Dubái vistiendo ropas occidentales como minifaldas o pantalones cortos, las playas públicas se llenan de turistas tomando el sol en bañador y bikini, y los bares y pubs están por la noche a rebosar de extranjeros consumiendo alcohol.