Ankara critica duramente las declaraciones de Kerry sobre el golpe en Egipto

El secretario de Estado norteamericano calificó la destitución del presidente electo Mohamed Morsi a manos del ejército egipcio como una “restauración de la democracia”.

El vice primer ministro turco Bekir Bozdağ criticó duramente el viernes las declaraciones realizadas por el secretario de Estado norteamericano John Kerry sobre Egipto, en las que describió la expulsión del poder del presidente electo Mohamed Morsi a manos del ejército como una “restauración de la democracia”.

A través de su cuenta oficial en la red social Twitter, Bozdağ se refirió a las manifestaciones de Kerry diciendo: “¿Ha construido el ejército la democracia en Estados Unidos, o en los países europeos? Los golpes de Estado no traen democracia; de hecho, matan y destruyen las vías democráticas. Al igual que ha pasado en Egipto”.

Kerry justificó sus declaraciones diciendo que la destitución de Morsi el pasado 3 de julio por la cúpula militar fue una petición de “millones y millones de personas”, y después de que Washington se haya sumado a la mayoría de los países occidentales en su reticencia a la hora de calificar la intervención del ejército egipcio como un golpe de Estado, lo que implicaría que EE.UU. debería cortar el flujo de los aproximadamente 1.500 millones de dólares de ayuda que anualmente proporciona a las fuerzas armadas egipcias.

En Egipto el gobierno interino, que ya ha lanzado un ultimátum para que cesen las protestas, les ofrecía el jueves protección y una salida segura a los manifestantes que encabezados por los Hermanos Musulmanes han desafiado a las autoridades y exigen la liberación del presidente Morsi.

El gobierno de El Cairo afronta también una creciente presión internacional en este sentido y para que incluya a los Hermanos Musulmanes en el proceso de transición, ante el temor a que la violencia entre partidarios y detractores de Morsi –que se ha cobrado ya al menos 260 muertos- acabe desestabilizando el país y desembocando en una guerra civil.

La demanda para dejar de ocupar las calles fue rechazada por los cientos de miles de partidarios del depuesto presidente, agravando la crisis política en Egipto, un país cada vez más dividido entre quienes apoyan la intervención del ejército y quienes denuncian la destitución del presidente electo como un golpe de Estado en toda regla respaldado por Occidente.

Los Hermanos Musulmanes, muy activos durante las protestas que acabaron con los 30 años de poder de Mubarak, han vuelto a demostrar su fuerza y a convocar nuevas vigilias y manifestaciones, dejando en evidencia la incapacidad del nuevo ejecutivo designado por los militares para ejercer su autoridad.