El diario turco-armenio Agos ha desatado el escándalo al publicar el jueves un documento que revela que la población de Turquía ha estado siendo registrada con códigos que indican su procedencia religiosa o étnica desde 1923.
Un documento oficial de la Agencia Provincial de Educación de Estambul difundido por el semanario bilingüe turco-armenio Agos ha sacado a la luz que la población de Turquía ha estado siendo registrada con códigos que indican su procedencia religiosa o étnica desde los años 20, desatando una honda polémica en el país.
La información fue publicada el jueves por Agos –del que fue editor jefe el conocido periodista Hrant Dink, asesinado en 2007- en un reportaje que apareció en primera plana y que mostraba un documento oficial en el que se explicaba abiertamente que “desde 1923, el código secreto para los ciudadanos (turcos) de origen armenio en los certificados de registro de identidad es el 2”, una práctica que al parecer estaría en funcionamiento desde la fundación de la República de Turquía sobre los restos del Imperio Otomano, en el año 1923.
El documento en cuestión filtrado al semanario fue enviado por la Agencia Provincial de Educación de Estambul a la Oficina de Educación Nacional del distrito estambulita de Şişli, después de que ésta solicitara confirmación de que una ciudadana tenía origen armenio; ésta había solicitado inscribir a su hijo en un colegio armenio –algo que por ley en Turquía sólo les está permitido a los miembros de esta comunidad- pero el centro respondió que debía demostrar su origen armenio para poder inscribir al niño, lo que en la práctica equivalía a estar identificada en el registro de población con el número 2.
Según publicó posteriormente el diario turco Radical citando una fuente de la oficina del censo de Turquía, el sistema del censo nacional ha estado registrando a los ciudadanos que pertenecen a minorías tales como los armenios, los judíos o los griegos anatolios –conocidos en Turquía como “Rum”- con estos códigos como una práctica para “permitir que los grupos minoritarios puedan ejercer sus derechos derivados del Tratado de Lausana”, firmado tras la Guerra de la Independencia Turca entre Ankara y las potencias occidentales y en el que se recogen entre otros términos los derechos de las minorías religiosas en la República de Turquía.
Como parte de esa codificación, la fuente añadió que los griegos eran codificados con el 1, los armenios con el 2, y los judíos con el 3, mientras que otros grupos minoritarios no reconocidos como tales en el Tratado de Lausana no eran clasificados.
Desde varios partidos de la oposición no tardaron en llegar respuestas al escándalo; desde el Partido Republicano del Pueblo (CHP) el diputado Sezgin Tanrıkulu calificó de “terrible” la información filtrada y prometió llevar la cuestión hasta el parlamento. Por su parte Altan Tan, diputado del partido nacionalista kurdo BDP, afirmó que desde hacía mucho tiempo había habido rumores y acusaciones de estas prácticas pero que ésta siempre habían sido negadas por las autoridades, y exigió al ministro del interior Muammer Güler que compareciera para dar explicaciones. “Si una cosa así está ocurriendo, es un gran desastre. El Estado está etiquetando ilegalmente a sus propios ciudadanos basándose en la etnia y la religión”, declaró Tan.
En respuesta a la enorme polémica social y política suscitada, el Ministerio del Interior emitía el viernes un comunicado respondiendo a la información publicada en el semanario Agos en el que se admitía el uso de “códigos antiguos” desde los tiempos del Imperio Otomano que se proporcionaban periódicamente al Ministerio de Educación de Turquía, aunque según Interior la información es usada únicamente para “propósitos educativos” con el objetivo de que las tres minorías reconocidas por el Estado turco según el Tratado de Lausana de 1923 –griegos, armenios y judíos- puedan ejercer sus derechos educativos.
El comunicado ministerial añadía que los actuales registros del Estado no recopilan ninguna información sobre la raza o la religión de sus ciudadanos. “No hay términos sobre raza, origen o creencia en los registros estatales”, afirmaba la nota oficial, recordando que de acuerdo a la legislación basada en el Tratado de Lausana sólo los ciudadanos que pertenecen a los miembros de las tres minorías oficialmente reconocidas pueden participar y gestionar sus propios colegios y centros educativos.
“Bajo petición de los ciudadanos, religiones tales como el Islam, el cristianismo, el judaísmo, el hinduismo, el confucianismo, el budismo, el taoísmo o el zoroastrismo pueden ser registradas en el registro estatal familiar, según el Artículo 2º y 35º de la Ley 5490”, añadía el comunicado.
La respuesta social y en medios de comunicación ha sido muy importante, con intelectuales y líderes políticos y religiosos condenando el supuesto registro. Ningún miembro del gobierno sin embargo ha aparecido públicamente desde el jueves para comentar, confirmar o denegar esta práctica. Y mientras el gobierno mantiene el silencio, diarios como Radikal publicaban el viernes que la cosificación secreta incluía también el 4 para los miembros de la comunidad siríaca, y un nº 5 para “otras” minorías.
VOTE
EQUIPO EDITORIAL
.
Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
…
📣 Tu PUBLICIDAD en Hispanatolia
.
🤗 AYÚDANOS CON UN DONATIVO:
💗 Paypal





