Desentierran posibles restos de víctimas de la masacre de Dersim

Expertos forenses tratan de determinar si los restos hallados en una fosa común del este de Turquía corresponden a las víctimas de aquella tragedia, considerada un tabú durante décadas en Turquía.

Varios restos humanos hallados en la provincia turca de Tunceli, al este del país, serán examinados por expertos para determinar si corresponden a algunas de las víctimas de la llamada “masacre de Dersim”, cometida en 1938 y en la que murieron más de 10.000 personas durante una rebelión de la población local contra el nuevo gobierno de la República Turca.

Han sido los descendientes de dos familias de la región, las familias Canan y Baran, las que iniciaron la batalla legal que ha desembocado en la decisión de un tribunal del distrito de Hozat de la provincia de Tunceli –nombre que recibe actualmente Dersim- de excavar una fosa común para tratar de hallar los restos de 24 miembros de ambas familias

Las excavaciones, lideradas por un fiscal del distrito de Hozat, han sido llevadas a cabo por dos expertos forenses del Instituto de Medicina Forense de Estambul, un antropólogo y especialista forense y un equipo de investigación criminal de la gendarmería local, y está siendo supervisado por dos miembros del departamento de medicina forense de la Universidad de Kocaeli, según informó la prensa turca.

Una vez recuperados los restos óseos, encontrados a unos 20 centímetros de profundidad, se les practicarán varias pruebas para determinad su edad, cuánto tiempo han estado enterrados y a quién pertenecían; para ello se practicarán también tests de ADN con la colaboración de las familias demandantes, que afirman que 24 de sus parientes –incluyendo mujeres y niños– fueron capturados el 14 de agosto de 1938 en la aldea de Karabakır, y ejecutados por soldados en el barrio de Saka Sure.

Considerada durante décadas un tema tabú en Turquía, la masacre de Dersim –considerada como una de las mayores tragedias de los primeros años de la República- tuvo lugar cuando la población de la entonces provincia de Dersim, compuesta mayoritariamente por kurdos alevíes y zazas, se reveló contra la Ley de Reasentamiento aprobada en 1934 por el gobierno turco, que buscaba lograr una mayor homogeneidad cultural para favorecer la estabilidad en el país mediante el traslado forzoso de varias poblaciones de Anatolia.

La operación militar puesta en marcha para atajar la rebelión provocó, entre 1936 y 1939, alrededor de 13.000 víctimas, la mayor parte de ellas civiles. En 2011 el entonces primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, ofreció disculpas públicas en nombre del Estado por lo ocurrido: un gesto que fue muy criticado por el principal partido de la oposición, el CHP, que gobernaba como partido único cuando se produjo la tragedia.