Coronavirus: los padres decidirán si sus hijos asisten o no a clase

El 21 de septiembre los alumnos de preescolar y primaria de Turquía comenzarán a asistir a clase un día por semana, pero los padres serán libres de enviar o no a sus hijos al colegio.

El ministro de Educación de Turquía, Ziya Selçuk, ha asegurado que pese a la obligatoriedad de la escolarización, serán los padres los que tengan la última palabra a la hora de decidir si sus hijos regresan al colegio o si, por el contrario, continúan recibiendo educación a distancia desde casa, a pocas semanas de que los alumnos más pequeños empiecen oficialmente con las clases presenciales.

«El 21 de septiembre comenzaremos con la educación presencial sólo para los alumnos de preescolar y primaria. El consentimiento de los padres es importante, y serán libres de no enviar a sus hijos al colegio para clases en el aula si no quieren hacerlo», recalcó el ministro turco.

El plan previsto por el Ministerio de Educación es que inicialmente las clases presenciales para estos alumnos consistan en asistir sólo un día a la semana para posteriormente ampliarse a partir de octubre a dos días por semana, combinándose este tipo de educación con clases online el resto de días.

Con respecto al resto de alumnos y cursos, el ministro señaló que la educación a distancia continuará al menos durante todo el mes de septiembre a través de los cursos online y las emisiones de la Red Informativa Educativa (EBA) de la Radio Televisión Pública de Turquía (TRT) -que ha asumido la tarea de realizar la educación a distancia desde el inicio de la pandemia- y que se estudiará la opción de iniciar las clases presenciales a partir de la tercera semana de octubre en función de la evolución del coronavirus.

Oficialmente las clases en Turquía se iniciaron el 31 de agosto sólo con educación a distancia debido a que persisten los contagios por coronavirus, lo que ha llevado al gobierno a imponer nuevas restricciones incluyendo el uso obligatorio de mascarilla; muchos padres habían expresado en las semanas previas su preocupación y sus reticencias a enviar a sus hijos a clase ante lo que el gobierno califica como «segundo pico de la primera oleada» de la pandemia, que está causando más de 1.700 contagios diarios.