Las estatuas, halladas en muy buen estado de conservación, fueron descubiertas junto a un templo dedicado a la diosa Artemisa en las ruinas de la antigua ciudad griega de Magnesia, en la provincia turca de Aydın.
Seis estatuas que se remontan a unos 2.000 años de antigüedad fueron descubiertas el sábado durante las excavaciones arqueológicas en las ruinas de la antigua ciudad griega de Magnesia, situadas en el distrito de Germencik de la provincia de Aydın, en la costa oeste de Turquía.
El profesor turco Orhan Bingöl, jefe del equipo que ha estado llevando a cabo las excavaciones en el lugar desde el año 1984, confirmó a los medios que 4 estatuas femeninas y una masculina fueron desenterradas junto a los restos de un antiguo templo griego dedicado a Artemisa, diosa de la caza, la naturaleza y la virginidad en la mitología griega. Por ahora se desconoce si la sexta estatua hallada corresponde a un hombre o a una mujer.
“Sabemos que junto con las que se exhiben en Estambul, İzmir (Esmirna) y Aydın, se han desenterrado unas 50 estatuas en las ruinas de Magnesia”, explicó Bingöl, añadiendo que las seis estatuas descubiertas el sábado se encuentran en buen estado de conservación y fueron halladas boca abajo las unas junto a las otras. “Este descubrimiento no será el último, sino que muestra claramente que podemos encontrar más estatuas en esta área en particular”, aseguró.
Las primeras excavaciones en las ruinas de lo que fuera Magnesia fueron llevadas a cabo a finales del siglo XIX –entre 1891 y 1893- por un equipo de arqueólogos alemanes liderado por Carl Humann, sacando a la luz el teatro de la ciudad, el ya mencionado templo de Artemisa, el ágora, un templo dedicado a Zeus y el pritaneo, que es el lugar que en las antiguas ciudades griegas acogía la asamblea municipal.
Fundada por colonos griegos procedentes de Tesalia, la Magnesia de Aydın –también llamada Magnesia del Meandro por estar a orillas de este río- estaba situada a unos 30 kilómetros al este de Éfeso y a unos 20 kilómetros de Mileto, constituyendo un importante nudo de comunicaciones entre las ciudades griegas de la costa este del Egeo y el interior de Anatolia.
A lo largo de su historia antigua sufrió numerosas vicisitudes, viéndose inmersa en las guerras griegas y pasando de manos atenienses a espartanas, para posteriormente caer bajo el dominio persa aqueménida. Más tarde recibió a Alejandro Magno como libertador, y tras su muerte pasó a estar bajo control de los seleúcidas y más tarde del reino de Pérgamo. Con la llegada del dominio romano a la región se convirtió en una próspera ciudad, pero en siglos posteriores su importancia fue decayendo hasta que acabó siendo finalmente abandonada.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





