Comienza el juicio por el brutal asesinato de la joven Özgecan Aslan

El viernes se inició el juicio por el salvaje asesinato de Aslan, para el que un millar de abogados han solicitado personarse como acusación, y en el que la fiscalía del Estado ha pedido cadena perpetua para los tres acusados.

El juicio por el brutal asesinato de Özgecan Aslan, una joven estudiante de psicología de 21 años hallada muerta el pasado mes de febrero tras un intento de violación, comenzó el viernes en la provincia turca de Mersin, al sur del país, en un crimen que desató una ola de indignación en toda Turquía y puso el dedo en la llaga en el problema de la violencia de género.

Los tres principales sospechosos del caso aparecieron el viernes ante el tribunal en medio de grandes medidas de seguridad tras haber sido conducidos durante la noche para evitar posibles incidentes. En esta ocasión los padres de Aslan no estuvieron presentes en la sesión y en su lugar un tío de la víctima representó a la familia.

Según informaron medios turcos, la fiscalía del Estado habría solicitado la cadena perpetua para los acusados por lo que calificó como el “asesinato sin compasión de Aslan”. Además, cerca de un millar de abogados llegados de toda Turquía han solicitado participar en el caso a título particular o representando a distintas organizaciones, pese a que el tamaño de la sala donde se celebra el juicio sólo permitió la entrada de un centenar de ellos.

Al mismo tiempo en el exterior del palacio de justicia cientos de personas y representantes de asociaciones de mujeres se concentraron portando pancartas e imágenes de la joven asesinada, pidiendo justicia para Aslan.

El cuerpo carbonizado de Özgecan Aslan fue descubierto el 13 de febrero junto a un riachuelo en la provincia meridional de Mersin, después de que Suphi Altındöken, un conductor de autobús en el que viajaba sola esta estudiante universitaria, intentara abusar de ella y la asesinara después de que Aslan se resistiera. 

Tras intentar en vano deshacerse del cuerpo, los restos de Özgecan fueron hallados tres días después de su desaparición. Su muerte desató un amplio debate político y social sobre la posibilidad de reinstaurar la pena de muerte en Turquía para los crímenes más graves.