Arabia Saudí atraviesa un ‘’período de transformación’’ que podría llevar a una ‘’revolución’’

En la primera reacción de Ankara a la oleada de arrestos y sustituciones entre la clase dirigente saudí, el portavoz del presidente turco señaló que los cambios que afronta Arabia Saudí podrían traer una ‘’revolución social’’.

Arabia Saudí atraviesa un “período de transformación”, subrayó el portavoz del presidente turco, İbrahim Kalın, durante una entrevista televisada el domingo para la cadena de noticias NTV , en la primera reacción oficial del gobierno turco al arresto de decenas de príncipes y ministros de la monarquía absoluta árabe acusados de cargos de corrupción.

“A corto plazo, estos acontecimientos parecen fuertes, aunque cuando los vemos desde una perspectiva más grande, me pregunto si estos sucesos son los peldaños hacia una revolución social”, comentó el portavoz presidencial a la cadena, después de que 11 príncipes, 4 ministros y decenas de exministros saudíes fueran arrestados el fin de semana.

“Por orden del rey (Salmán de Arabia Saudí), se han producido cambios. Las noticias de príncipes y antiguos ministros siendo detenidos han comenzado a llegar como parte de sus operaciones contra la corrupción. Probablemente podremos decir más sobre estos sucesos en los próximos días”, añadió Kalın.

Uno de los arrestados el sábado fue el príncipe Al-Walid Bin Talal bin Abdulaziz al Saud, un influyente millonario saudí propietario de Kingdom Holding, con inversiones en cadenas hoteleras de alto standing y en empresas como Apple, Twitter o Citigroup. Al-Walid es un inversor muy conocido a nivel internacional y pasa por ser uno de los representantes del ala más liberal de la monarquía saudí. A estas órdenes se sumaron además las destituciones del jefe de la Guardia Nacional –antiguo pretendiente al trono- y del jefe de la marina de guerra.

Los arrestos se produjeron poco después de que un decreto real estableciese una nueva comisión anticorrupción encabezada por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, por lo que algunos analistas creen que podría ser una maniobra del propio heredero al trono para consolidar su poder, si bien otros lo ven en el marco de los esfuerzos del Estado por racionalizar su economía y acabar con el derroche de los años de bonanza del petróleo.

No obstante la propia designación el pasado junio como heredero al trono del joven príncipe Mohammed bin Salman (cuyo apellido significa precisamente “hijo de Salmán”), ya supuso una ruptura total con la tradición saudí imperante hasta ahora, que exigía que el trono lo heredase el pariente más próximo en línea sanguínea colateral, y no descendiente.

Esta oleada de detenciones entre las altas esferas de la clase dirigente saudí se produce en un momento en que Arabia Saudí afronta una crucial decisión sobre el rumbo a tomar ante la perspectiva de que sus reservas de petróleo –fuente principal de su economía- se agoten en el año 2030, lo que ha llevado al rey Salmán a impulsar una serie de transformaciones económicas y sociales: entre ellas se incluye el anuncio en los últimos días de permitir conducir a las mujeres o de abrazar una versión del Islam “más moderada” distante de la estricta corriente del wahabismo, vinculada desde su origen a la Casa Saúd.