Ankara aplicará las sanciones contra Irán a pesar de su voto en contra

Turquía aplicará las sanciones aprobadas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra Irán a pesar de que votó en contra de las mismas, según informaron fuentes diplomáticas.

Turquía aplicará las sanciones aprobadas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra Irán a pesar de que votó en contra de las mismas, según informaron fuentes diplomáticas, si bien no aplicará las sanciones adicionales previstas por la Unión Europea y Estados Unidos.
«Las medidas aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU son vinculantes para todos, y aplicarlas es algo que está fuera de toda duda», declararon fuentes diplomáticas turcas a la prensa. «Pero las decisiones sobre sanciones adicionales son unilaterales, y no estamos obligados a seguirlas incluso si son nuestros aliados quienes toman esas decisiones», agregaron las mismas fuentes.

La Unión Europea aprobó sanciones que van más allá de las aprobadas en la votación del pasado 10 de junio por el Consejo de Seguridad de la ONU. Las sanciones aprobadas por Bruselas el pasado 17 de junio fue seguida por una votación en la Cámara de Representantes estadounidense que imponía nuevas sanciones incluso más duras, que tienen por objetivo constreñir aún más las actividades de los sectores de energía y banca iraníes.

El voto en contra de Turquía en el Consejo de Seguridad ha recibido críticas en la UE y sobre todo en Estados Unidos, pero Ankara y Brasilia insisten en que su postura era la única posible en coherencia con la idea que defendía de que nuevas sanciones sólo complicarían la tensa situación entre Irán y Occidente. Muchos políticos y analistas en Turquía creen que la polémica es fruto de una disputa política interna en la propia administración Obama, entre aquellos que apuestan por mantener una política de conciliación y los que creen que EE.UU. debería ser más duro con Irán en un momento en que están cerca las elecciones al Congreso del próximo otoño.
En Ankara se teme que la imposición de nuevas sanciones radicalice aún más al régimen iraní, algo que supondría un serio peligro para la estabilidad no sólo del propio Irán sino también de países donde se deja notar su influencia como Irak, Líbano o incluso Afganistán, todos ellos estados de interés clave para la seguridad del propio Estados Unidos. El acuerdo para el procesamiento de combustible nuclear en un tercer país (Turquía) bajo supervisión internacional pretendía precisamente romper ese círculo vicioso de desconfianza y tensión, acercando posturas entre la república islámica y los países occidentales.
Fuentes diplomáticas turcas han expresado también a la prensa su frustración con Estados Unidos por no haber debatido antes las nuevas sanciones contra Irán y esperar a cambio que Turquía acatara la disciplina de voto estadounidense cuando éstas fueron presentadas ante el Consejo de Seguridad de la ONU, a pesar de que pocas semanas antes Brasil y Turquía habían logrado el famoso acuerdo nuclear con Teherán. Las mismas fuentes subrayaron que ante esta situación, era una «cuestión de credibilidad» que Turquía votara «no» a las sanciones dado que está buscando un papel mediador que ayude a resolver el conflicto de manera pacífica evitando el «círculo vicioso» que representan las sanciones.