81 muertos por el incendio en una cárcel chilena

Un incendio en la cárcel de Santiago de Chile originado por una pelea entre presos causó ayer al menos 81 muertos y puso en evidencia las graves deficiencias del sistema carcelario del país.

Un incendio en la cárcel de Santiago de Chile originado por una pelea entre presos causó ayer al menos 81 muertos y puso en evidencia las graves deficiencias del sistema carcelario del país.

El suceso se produjo en torno a las 05:30 hora local (9:30 hora peninsular española) en la torre cinco de la cárcel de San Miguel, ubicada al sur de la capital chilena. El presidente del país, Sebastián Piñera, calificó la tragedia de «tremenda y dolorosa» y suspendió todas sus actividades, al tiempo que no descartó que la cifra de fallecidos aumente en las próximas horas.

En la cárcel de San Miguel habían cerca de 1.960 internos, casi el doble de su capacidad original. Según las primeras investigaciones, el incendio se inició por una pelea entre dos internos en la torre cinco, la que albergaba a los reos más peligrosos; debido al hacinamiento y el material de alta combustión en el recinto, el fuego se propagó rápidamente por el resto de las instalaciones, en medio de un complejo rescate por parte de bomberos.

Las autoridades chilenas han identificado por ahora a 31 de las víctimas, mientras responsables de la policía civil y personal forense trabajaban aceleradamente en el reconocimiento de los otros 50 fallecidos, a quienes se les harán pruebas de ADN. Una ardua tarea que podría llevar varios días, debido al estado en el que han quedado la mayoría de los cuerpos.

En cuanto a la veintena de heridos en el siniestro, el ministro de Salud chileno dijo que hay 14 reos graves a lo que hay que sumar varios funcionarios penitenciarios y bomberos heridos. «Es una nueva desgracia que azota a nuestro país en un año muy duro», dijo el ministro aludiendo al terremoto y tsunami que azotaron a Chile y que fueron seguidos meses después por el dramático rescate de los 33 mineros.

Mientras tanto el interior de la prisión la tensión era elevada. «No somos vacas, ni perros. No es necesario que nos estén pegando a cada rato. Queremos velar a nuestros amigos tranquilos. Son 80 compañeros que no tenían que morirse», denunció un reo de la cárcel San Miguel. Varios familiares de los reclusos incluso se subieron a las rejas del recinto para gritar hacia las ventanas de la cárcel los nombres de sus conocidos, en un intento por saber si están o no entre las víctimas, mientras se han producido ya varios altercados entre la policía y los familiares de los presos.

El propio gobierno chileno reconoce que el grado de hacinamiento en las cárceles del país alcanza un 70%, y en cárceles como la de San Miguel la cifra se eleva al 90%. Actualmente hay en construcción tres nuevos centros penitenciarios aunque las obras aún tardarán meses o años en concluirse. Curiosamente el trágico suceso de ayer coincidió con el aniversario de otro gran incendio que se produjo en 1863 en Santiago, que causó entonces la muerte de 2.500 personas y originó el Cuerpo de Bomberos de Chile.