4.000 personas asisten a la primera misa en Akdamar en 95 años

Por primera vez después de 95 años, cánticos y oraciones volvieron a resonar el domingo en la Iglesia Armenia de la Santa Cruz (Surp Haç), en la Isla de Akdamar del Lago Van.

Por primera vez después de 95 años, cánticos y oraciones volvieron a resonar el domingo en la Iglesia Armenia de la Santa Cruz (Surp Haç), en la Isla de Akdamar del Lago Van, en un nuevo gesto de reconciliación entre turcos y armenios al que asistieron miles de personas.

«Estoy feliz de estar aquí, en la tierra de nuestros ancestros. Turcos y armenios queremos darnos la mano. Queremos resolver nuestros problemas, somos vecinos», explicaba a un diario turco Ruben Narsisyan, un antiguo oficial de policía armenio de 58 años que viajó el domingo hasta Van, al Este de Turquía, para asistir a un día histórico. Preguntado por si la decisión del gobierno turco de no haber colocado una cruz en lo alto de la Iglesia de Surp Haç antes de la ceremonia del domingo le había influído en su decisión de venir a Turquía, Narsisyan responsión «en absoluto», agregando que eso hubiera supuesto hacerles un favor a los nacionalistas tanto en Armenia como en Turquía.

Narsisyan se refería a la polémica sobre la colocación de la cruz en la Iglesia de Surp Haç que ensombreció el importante evento del domingo, especialmente por la intransigencia de algunos grupos de la diáspora armenia. Hubo grupos de armenios tanto de la propia Armenia como de la diáspora que a última hora decidieron cancelar su viaje a Van tras saber que la cruz no podría estar colocada en lo alto de la iglesia para la ceremonia. Aunque los trabajos de restauración de la Iglesia de Surp Haç se concluyó en 2007, en su momento los responsables del Ministerio de Cultura de Turquía (la iglesia en realidad funciona actualmente como un museo) decidieron en su momento no colocar una cruz en lo alto hasta que los expertos determinaran finalmente si originalmente había existido o no una cruz allí.

Después de que el gobierno anunciara que permitiría la celebración de una ceremonia religiosa en la iglesia de Akdamar el 19 de septiembre, la polémica sobre la colocación o no de la cruz se reavivó. Los expertos concluyeron finalmente que había existido una cruz, pero las autoridades turcas dijeron que existían dificultades técnicas y prácticas para colocar una cruz de más de 100 kilogramos de peso a tiempo para la ceremonia del domingo.

Los sacerdotes del Patriarcado Armenio de Estambul decidieron entonces colocar temporalmente la cruz de hierro a la entrada de la iglesia. El arzobispo Aram Ateşyan, vice patriarca del Patriarcado Armenio de Estambul, declaró el sábado a la prensa que el gobierno turco le había prometido que la cruz estaría colocada de forma permanente en lo alto de la iglesia de Surp Haç en mes y medio, pero que antes no era posible. El Patriarcado de Estambul se dió por satisfecho pero la decisión sin embargo no gustó a muchos armenios, especialmente de la diáspora, que lo consideraron como un desprecio del gobierno turco y un intento de Turquía de sabotear la ceremonia.

«No hay un requisito para rezar. Si la cruz está presente, eso es suficiente. Si los armenios de fuera de Turquía hacen de esto un gran problema, creo que ellos buscarían otro tema para criticar incluso aunque no existiera la polémica sobre la cruz», declaró a la prensa turca el padre Tatoul Anushian, miembro del Patriarcado turco-armenio, agregando que creía en las buenas intenciones del gobierno y que la diáspora armenia «no había superado la prueba».

Ara Sarafian, historiador británico de origen armenio y autor recientemente de un libro sobre la iglesia de Akdamar, dijo por su parte que el gesto positivo de la apertura de la iglesia de Surp Haç no debería quedar ensombrecido por la actitud negativa de la diáspora armenia. «Yo aplaudo al gobierno turco por lo que ha hecho. Hay muchos temas complejos por resolver ante nosotros, hay extremistas en ambos lados. Para progresar, tenemos que controlarlos», declaró Sarafian desde Van.

Preguntados por los periodistas, los habitantes de Van se mostraron encantados de albergar la ceremonia religiosa en la iglesia de Akdamar y mostraron su deseo de recibir a más visitantes armenios, no sólo por lo que supondría para la economía local sino sobre todo por lo que significaría de cara a la reconciliación y la mejora de relaciones entre Turquía y Armenia. En cuanto a la polémica por la cruz, aseguraron no tener ningún problema por que se colocase una cruz: «Es normal que haya cruces en las iglesias», declaraba uno de ellos.

Lo cierto es que todos los hoteles en Van se quedaron sin sitio. Las estimaciones son que cerca de 4.000 personas acudieron el domingo por la mañana a la isla de Akdamar, incluyendo 211 miembros acreditados de la prensa (148 de ellos extranjeros). La pequeña iglesia de Surp Haç sólo posibilitaba que hubiese 55 personas en su interior, así que el resto de los asistentes tuvieron que ver la ceremonia desde el exterior a través de pantallas gigantes instaladas para la ocasión. Entre los asistentes hubo numerosas autoridades de Turquía, así como representantes diplomáticos de Estados Unidos, Holanda, Suecia, Francia y Alemania.