Pashinyan y Erdoğan en Estambul

Visita »histórica» del primer ministro de Armenia a Turquía

El primer ministro armenio Nikol Pashinyan se reunió con el presidente turco Tayyip Erdoğan en Estambul durante una visita calificada de “histórica” por Armenia, que busca normalizar sus relaciones con Turquía y establecer un acuerdo de paz definitivo con Azerbaiyán en sus esfuerzos por acabar con su aislamiento en el Cáucaso Sur.

La visita, que se produce a invitación del Presidente de Turquía, tuvo su punto álgido en la reunión que Pashinyan y Erdoğan mantuvieron poco antes de las 19:00 horas (18:00 CET) en el Palacio Dolmabahçe de Estambul. Previamente, el primer ministro armenio había visitado la Mezquita Azul y la sede del Patriarca Ortodoxo Armenio de Estambul, donde se reunió con miembros de la comunidad armenia de Turquía.

“Esta es una visita histórica, ya que será la primera vez que un jefe de Estado de la República de Armenia visite Turquía a este nivel. Todas las cuestiones regionales serán tratadas”, declaró a la prensa el presidente del Parlamento armenio, Alen Simonyan. “Los riesgos de guerra (con Azerbaiyán) son actualmente mínimos, y debemos trabajar para neutralizarlos. La visita de Pashinyan a Turquía es un paso en esa dirección”, añadió Simonyan, citado por agencias y medios internacionales.

Está previsto que el gobernante armenio aproveche esta inusual visita oficial a Turquía para avanzar en la normalización de relaciones entre ambos países y la reapertura de fronteras, que Turquía cerró en 1993 durante la primera guerra de Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán. 

Una política de alejamiento de Rusia y de acercamiento a Turquía

Pashinyan ha seguido en los últimos años una firme política encaminada a acabar con el aislamiento regional de Armenia, que se ha agravado después de que Putin decidió abandonarla a su suerte durante la segunda guerra de Karabaj, que culminó con una completa capitulación ante Azerbaiyán de Ereván; pero su política aperturista le ha enfrentado al ejército y a los sectores más ultranacionalistas de la oposición armenia, que también han organizado protestas en la capital contra este viaje.

Un intento previo de normalizar relaciones entre Turquía y Armenia que se inició en 2008 con la bautizada entonces como “diplomacia del fútbol”, acabó fracasando en 2015 cuando Ereván dio marcha atrás en el proceso de normalización de relaciones con Turquía, precisamente por las presiones que el entonces presidente armenio Serzh Sargsyan afrontó por parte de los sectores más nacionalistas, pero también de la diáspora armenia, que los sectores más afines a Pashinyan ven en parte como un obstáculo que durante décadas ha impedido que el país pudiese normalizar sus lazos políticos y económicos con su gran vecino turco

Frente a estos obstáculos, Pashinyan parece decidido a seguir adelante y a principios de este año ya dio un paso clave al afirmar, el pasado mes de marzo y citado por medios armenios, que el reconocimiento del genocidio armenio “no está hoy día entre nuestras prioridades en política exterior”: un anuncio que fue visto como una concesión a Turquía -que no niega las muertes de armenios en la I Guerra Mundial, pero insiste en que los documentos históricos demuestran que no fueron resultado de un genocidio deliberado- pero que, de nuevo, desató fuertes críticas en Armenia contra Pashinyan.