Un informe asegura que un tercio de los ascensores en Turquía no son seguros

Pese a que un estudio ministerial detectó fallos de seguridad en un tercio de los ascensores inspeccionados, el dato es mejor que en 2014, cuando el mismo informe descubrió deficiencias en el 45% de ellos.

Hasta un tercio de los ascensores que operan actualmente en Turquía presentan problemas de seguridad, según un reciente informe difundido a los medios y elaborado por el Ministerio de Ciencia, Industria y Tecnología del país.

El informe fue elaborado a partir de datos de un total de 3.064 ascensores inspeccionados por personal del ministerio a lo largo de 2015 en todo el país, de los cuales en 1.012 se encontró que presentaban deficiencias que no los hacían aptos para prestar servicio. Estas inspecciones fueron llevadas a cabo como parte de un estudio más amplio llevado a cabo por el ministerio en un total de 60.513 máquinas industriales de diverso tipo, de las cuales 6.312 se consideraron deficientes.

En total, en 2015 las autoridades turcas impusieron multas a los propietarios de estas máquinas por valor de 6,1 millones de liras (cerca de 1,9 millones de euros), de las cuales 4,1 millones (1,25 millones de euros) correspondieron a dueños de ascensores.

El estudio concluye que, de toda la maquinaria inspeccionada, los ascensores fueron quienes presentaron mayores problemas y riesgos para la seguridad, con un tercio de ellos inadecuados para seguir funcionando. No obstante los datos fueron considerablemente mejores que los registrados en otro informe similar de 2014, cuando el ministerio encontró que un 45% de los ascensores del país presentaba fallos de seguridad.

En los últimos años varios accidentes relacionados con fallos en ascensores y elevadores –especialmente en obras de construcción- han sido noticia en la prensa turca, el último de ellos ocurrido el pasado lunes, cuando tres operarios murieron al precipitarse al suelo desde la altura de un piso 23º en el barrio estambulita de Bahçeşehir, mientras trabajaban en las obras de un bloque de viviendas de 32 plantas.

No obstante el más grave de los últimos años ocurrió en septiembre de 2014, cuando 10 trabajadores murieron en un accidente muy similar durante las obras de construcción de un rascacielos en el antiguo solar que ocupaba el estadio Ali Sami Yen del Galatasaray. En aquella ocasión el ascensor cayó desde un piso 32º sin que funcionaran los frenos de emergencia; pese a que la empresa negó cualquier negligencia, varios empleados denunciaron presiones para completar las obras así como fallos graves en la seguridad, incluyendo el hecho de que el ascensor había estado averiado desde hacía semanas sin que la constructora lo reparase.