Un informe advierte sobre la saturación en las prisiones de Turquía

Las cárceles turcas no escapan al problema de la superpoblación en los centros penitenciarios de Europa, donde Chipre, España o Italia ocupan los peores puestos de la Unión Europea.

Un informe elaborado por la comisión de derechos humanos del parlamento turco y difundido esta semana, señala que el número de presos en las cárceles turcas supera a la capacidad real de los centros penitenciarios.

A fecha de 2 de marzo de 2015, el número de presos en Turquía era de 165.033 personas –según datos oficiales del Ministerio de Justicia- de los cuales 22.919 están en prisión preventiva a la espera de juicio. La capacidad de las instalaciones penitenciarias en el país euroasiático es de 163.129 plazas, por lo que en muchos casos se están dando problemas de saturación, según destaca el informe.

Así, algunos internos se ven obligados a dormir en camas sobre el suelo debido a la falta de espacio, según el documento, mientras que otros se ven obligados a comer sentados en sus camas debido a la falta de espacio en la cocina o en las mesas. “Hasta 25 internos se alojan en algunas celdas, que tienen capacidad sólo para 18”, añade el informe.

También se han detectado problemas de higiene a consecuencia de esta saturación; así, el texto subraya que en muchos casos la cocina y los baños están juntos o que algunos presos sólo disponen de agua caliente dos veces a la semana y durante 40 minutos, “un período de tiempo insuficiente”, subraya el documento.

Esta situación de superpoblación en los centros penitenciarios no es distinta de la que se observa en otras cárceles de Europa, no obstante; así y según un informe de 2013 del Consejo de Europa, un total de 21 Estados miembros tienen “serios problemas de saturación”, destacando Azerbaiyán, Georgia, Letonia, Rusia y Ucrania.

Otros países con una importante tasa de superpoblación carcelaria son Serbia (con 172 reos por cada cien plazas), Italia (153), Chipre (151), Grecia (123), Turquía (115) o Francia (108). España es también uno de los países de la Unión Europea con mayor saturación de sus cárceles, con una estimación media de 142 presos por cada 100 plazas.