Un ascensor facilitará el acceso de los turistas al Monasterio de Sümela

Las autoridades turcas planean construir un elevador para facilitar el acceso hasta este antiguo monasterio ortodoxo bizantino, construido en el siglo IV en un espectacular corte de la roca a 1.300 metros sobre el Valle de Altındere.

El espectacular Monasterio de Sümela, fundado hace más de 1.600 años sobre un acantilado en la provincia turca de Trabzon, dispondrá de un nuevo sistema de elevación para facilitar el acceso de los 600.000 turistas que acuden cada año a contemplar esta maravilla, de acuerdo a los planes presentados por las autoridades turcas y dados a conocer por la prensa local.

Desde que el 15 de agosto de 2010 comenzaran a celebrarse anualmente ceremonias religiosas cristianas en el interior de este antiguo monasterio bizantino –gracias a un permiso especial del Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía- cada año son más los visitantes que acuden a este lugar, ubicado a unos 17 kilómetros al sur de la localidad de Maçka. Sin embargo, actualmente quienes visitan Sümela sólo pueden acceder al lugar tras recorrer un complicado camino, algo que no siempre es posible sobre todo para las personas de más edad o que padecen algún tipo de discapacidad.

Fundado en una fecha imprecisa del siglo IV -entre el 365 y el 395 de nuestra era, aunque su construcción actual se remonta al siglo XIII durante el reinado del emperador bizantino Alejo III-, Sümela se encuentra ubicado en un espectacular corte de la roca a 1.300 metros de altitud sobre el frondoso Valle de Altındere, que acoge además un Parque Nacional.

El monasterio llama la atención no sólo por su impresionante situación, sino por su diseño y arquitectura aprovechando una oquedad de la misma roca. Destacan en él la Iglesia de la Roca y varias capillas, pero el lugar alberga además cocinas, habitaciones, una antigua biblioteca y una fuente sagrada reverenciada por los cristianos ortodoxos.

Abandonado durante años, el monasterio venía funcionando como museo desde 1922 hasta que el  5 de agosto de 2010 la comunidad greco-ortodoxa de Turquía celebró por primera vez una ceremonia litúrgica en el lugar, después de que el gobierno turco introdujera excepciones para la ley que prohibía llevar a cabo actos religiosos de cualquier tipo en monumentos que funcionaran como museos.