Al adelantar una hora sus relojes para ajustarlos al horario de verano, la diferencia horaria entre Turquía y los países de Europa Occidental vuelve a ser de sólo una hora, ya que Turquía abandonó en 2016 la práctica del ajuste horario.
España, como el resto de los países de la Unión Europea, adelantó en la madrugada de este domingo sus relojes una hora para adaptarse al horario de verano con el objetivo de aprovechar mejor las horas de luz solar, y reducir así el consumo de energía eléctrica en las horas diurnas.
Con esta medida que se realiza dos veces al año –en octubre vuelven a retrasarse los relojes para ajustarlos al horario de invierno- la diferencia horaria entre Turquía y la Península Ibérica -además de todos los países que siguen el Horario Central Europeo (CET, por sus siglas en inglés)- vuelve a ser de sólo una hora, y no de dos como ocurría desde el pasado mes de octubre.
Y es que a finales de octubre de 2016 el gobierno turco tomó la decisión de dejar de ajustar sus relojes y mantener todo el año el horario de verano; esto implica en la práctica que desde entonces y durante seis meses al año –mientras está vigente en Europa el horario de invierno– Turquía mantiene una diferencia horaria de +3:00 horas con respecto a la hora de Greenwich (GMT) y de +2:00 horas con respecto al horario CET, incluyendo la España peninsular (quedan excluidas las Islas Canarias).
Turquía rompió de esta forma con la práctica que seguía regularmente desde 1940 de ajustarse al horario solar, lo que le permitía mantener todo el año una diferencia constante de +1:00 horas con respecto al horario de Europa Occidental.
En Turquía la decisión adoptada por el gobierno de mantenerse en el horario de verano los 12 meses del año despertó desde el principio numerosas críticas y problemas, desatando protestas ciudadanas y en las redes sociales, especialmente porque obligaba a los niños a acudir a clase aún en plena noche; también las empresas y los expertos en economía mostraron su preocupación por las repercusiones en las relaciones comerciales y financieras entre Turquía y sus principales socios comerciales, tanto en Europa como en Norteamérica.
La medida ha generado otros problemas adicionales para los turcos; así, y a falta por el momento de otra solución, dispositivos como los teléfonos móviles o los ordenadores continúan ajustando automáticamente sus relojes en Turquía al horario de invierno en octubre, por lo que los usuarios turcos deben recurrir a desactivar la actualización automática de la hora y ajustarla manualmente.
En septiembre del año pasado el Consejo de Estado (Danıştay, en turco), la máxima instancia administrativa de Turquía, se pronunció sobre esta cuestión y dictaminó por unanimidad que el ejecutivo debía suspender temporalmente la decisión de mantener los 12 meses del año el horario de verano, haciéndose así eco de las múltiples quejas y protestas que provocó desde el principio la decisión del gobierno.
Sin embargo rápidamente el primer ministro turco respondió que el gobierno estaba determinado a continuar con su decisión y mantener el horario de verano todo el año, indicando que para ello se llevarían a cabo varios ajustes en la legislación. Según las últimas informaciones publicadas en la prensa turca, la decisión de mantener todo el año el horario de verano en Turquía sería ya oficial y definitiva, y habría sido publicada en el Boletín Oficial de la República.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





