Turquía inicia su primer Ramadán en cuarentena por el coronavirus

Millones de musulmanes en todo el mundo pasarán el primer Ramadán de su historia encerrados en casa por el coronavirus. El ayuno en este mes es uno de los 5 pilares del Islam.

Millones de musulmanes en todo el mundo y también en Turquía iniciaron este viernes su primer día de ayuno diario por el comienzo del mes sagrado del Ramadán, una práctica que constituye unos de los cinco pilares del Islam y que este año viene marcada por la pandemia de coronavirus, que ha obligado a miles de millones de personas en todo el planeta a permanecer bajo cuarentena encerradas en sus casas.

En el caso de Turquía, el Ramadán coincide con un toque de queda de 4 días decretado por el gobierno entre el jueves y el domingo en las 30 mayores ciudades del país precisamente para evitar que los desplazamientos a otras provincias para pasar estas fechas con familiares y amigos aumente el número de contagios

El Ministerio del Interior emitió el 23 de abril una circular con las medidas que estarán en vigor durante el Ramadán contra el coronavirus, y que incluye la prohibición de celebrar las tradicionales reuniones al aire libre con motivo del iftar -la cena tras la puesta de sol para romper el ayuno diario– en las que normalmente se reúnen cientos o miles de personas.

También se podrán clausurar las calles donde se suelen hacer estas reuniones, y se restringen los accesos a edificios religiosos como mezquitas. Además se extremarán las precauciones para velar por que se mantengan las medidas de distancia social -incluyendo en los cementerios, donde se tomará la temperatura a los visitantes- y se regulan los horarios de venta de productos típicos como el pide para evitar aglomeraciones.

El ayuno en Ramadán es uno de los 5 pilares básicos del Islam

El ayuno durante el Ramadán es uno de los principios básicos del Islam que todo musulmán practicante debe realizar. Se trata de un mes que tiene un carácter cuasi-festivo, muy similar a los días de Navidad en la cristiandad, pero también de reflexión e introspección.

Y es que al contrario de la creencia común en las sociedades no musulmanas, el Ramadán no consiste sólo en ayunar no pudiendo beber, comer o fumar desde la salida hasta la puesta de sol -una forma de empatizar con los que sufren hambre o dificultades- sino que también incluye otras reglas más importantes, como son la de no poder obrar mal de pensamiento, palabra u obra (no se puede usar la violencia ni pronunciar blasfemias o insultos, por ejemplo). Tampoco está permitido mantener relaciones sexuales en las horas de ayuno.

Por ese espíritu familiar, de fraternidad y buenos deseos para todos que precisamente caracteriza al Ramadán, las reuniones durante el iftar para romper el ayuno y compartir la comida con familiares, amigos y vecinos son toda una tradición en estas fechas; sin embargo, este año los musulmanes de todo el mundo no podrán hacer esas reuniones, ni acudir a las mezquitas para rezar o escuchar versos del Corán, ni salir a tomar un té o un café tras la llamada a la oración del atardecer.

En lugar de eso, los musulmanes tendrán que pasar este Ramadán en la intimidad de sus hogares compartiendo estos días con sus más allegados, o incluso en muchos casos solos. Por eso este año se imponen en todo el mundo otras formas de celebrar el Ramadán, como compartir momentos a través de las redes sociales y el chat online, celebrar el iftar en streaming con una webcam, o incluso recitar las tradicionales oraciones del Taraweeh en casa, con ayuda de videos o de aplicaciones.

Un Ramadán muy diferente a otros… pero también muy especial

Y es que el Ramadán de este año tendrá que ser obligativamente diferente, pero puede ser también muy especial por mucho que el coronavirus nos obligue a quedarnos en casa en cuarentena. Cuenta la tradición que el propio Mahoma ya habló de la necesidad de guardar cuarentena en uno de sus dichos (hadices): «Si oís hablar del brote de una plaga en un lugar, no entréis en él; pero si la plaga surge en un lugar mientras estáis en él, no salgáis de ese lugar».

En cualquier caso, puesto que la modestia y la humildad son una parte fundamental de las enseñanzas del Islam, la cuarentena por el coronavirus es también una oportunidad de aplicar esas enseñanzas en Ramadán, optando por celebrar un iftar más modesto y dedicar ese dinero que pensábamos gastar en comida y fastos en ayudar a los más necesitados… algo especialmente más necesario ahora que nunca en estos tiempos de crisis y pandemia.