TURQUÍA HACE HISTORIA EN OTRO FINAL DE INFARTO

Increíble partido. Turquía ha ganado a Croacia en los penaltis tras empatar en el último minuto de la prórroga. Los de Fatih Terim lo han vuelto a conseguir, y ya van tres partidos ganados de forma agónica y no aptos para cardiacos.

Turquía comenzó dominando el partido, controlando el balón y con paciencia, nada que ver con como jugó la primera mitad contra la República Checa. Pero al cuarto de hora la selección de Croacia arrebató el dominio a los turcos y a partir de entonces no hubo un dueño claro del partido. Hubo pocas ocasiones de gol aunque el juego fue intenso. Fue sin embargo Croacia la que estuvo más cerca de inaugurar el luminoso con una internada por la banda derecha de Modric cuyo centro remató Olic al larguero y el rechace lo tiró fuera inexplicablemente de cabeza Krancjar. Turquía respondió con un lejano y fuerte tiro de Mehmet Topal que apunto estuvo de coger puerta. Por su parte, Tuncay tras un sombrero a Simunic se metió en el área croata y fue derribado por el defensa croata con una clara obstrucción que incluso podía haber sido penalti. Pero Rosetti no señaló ni lo uno ni lo otro. La primera parte terminó con problemas físicos de Mehmet Topal y Tuncay Şanlı, el mejor jugador turco junto a Hamit Altıntop.

En la segunda mitad los croatas dominaron completamente el encuentro llegando en más de una ocasión con peligro a la portería defendida por Rüştü Reçber. El guardameta turco cometió un fallo clamoroso del que casi se aprovechó el combinado croata. Aquel no sería el único fallo de Rüştü que estuvo a punto de condenar a Turquía más de una vez. Pero él mismo hizo una gran parada a mano cambiada a un lanzamiento de falta de Srna y otra a un remate dentro del área. Una de cal y una de arena. Turquía esperaba atrás y salía de vez en cuando a la contra, con Hamit, Nihat y Semih Şentürk, que entró por Mehmet Topal. Pero también los croatas contraatacaron llevando más peligro con un gran Modric. Sin embargo el gol se resistió y el tiempo reglamentario acabó con un 0-0, era hora de la prórroga.

La primera mitad de la prórroga fue completamente diferente. Turquía se hizo con el control absoluto del juego y llevó bastante peligro a Pletikosa con varias ocasiones de Semih y Tuncay. Crearon más peligro en 15 minutos que en los 90 anteriores. Parecía que el cansancio hacía más mella en los croatas que en los turcos, que fueron a por el partido.

Turquía siguió dominando la segunda parte de la prórroga llegando una y otra vez a la portería croata. De todas formas ambos equipos disfrutaron de ocasiones aunque Turquía seguía más entera físicamente. Cuando faltaban tres minutos para el 120 Nihat se lesionó y tuvo que entrar Gökdeniz Karadeniz. Los penaltis se encontraban muy cerca. No obstante, tras una salida de Rüştü no se sabe muy bien a donde, un centro colgado al área lo remató Klasnic con el portero corriendo de vuelta a su portería. Gol de Croacia en el último suspira y «cantada» del portero turco. El sueño europeo de Turquía parecía desvanecerse de nuevo ante Viena, como siglos antes le ocurrió a las tropas de Solimán El Magnífico. Croacia había marcado cuando mejor estaba jugando Turquía. Los balcánicos intentaron perder tiempo y el árbitro señaló un fuera de juego a los balcánicos en el último minuto del añadido, el 122. Rüştü colgó el balón al área y tras una serie de rechaces el máximo anotador de la liga turca, el autor de los goles heroicos, el número 9, Semih Şentürk remató cayéndose y coló el balón en la escuadra de la portería croata. Turquía había creído, había tenido fe y por ello consiguió el empate. Los jugadores turcos se abrazaron como antes lo habían hecho los croatas, que no podían creerse lo sucedido. Ahora sí, se lo jugaban todo a los penaltis.

Modric, la estrella croata, fue el primero en tirar, pero erró el lanzamiento. A continuación se dirigió al punto de penalti Arda Turan quien lo transformó. Srna empató para los croatas. Semih volvió a adelantar a los turcos. Rakitic era el siguiente, y como Modric tiró fuera. Turquía se veía muy cerca de la histórica clasificación. Era el turno de Hamit, el jugador del Bayer de Munich que con gran clase marcó. Era el turno de Petric, pero Rüştü le adivinó el lanzamiento y lo detuvo. Ya había terminado todo, Turquía estaba en semifinales.

Ahora aguarda Alemania, ante la cual no pondrán jugar ni Tuncay, ni Emre Aşık, ni Arda Turan, pero eso no importa ahora, Turquía había cumplido. Grande, heroica, épica, los calificativos se agotan para esta selección que consciente de sus limitaciones técnicas nunca da un partido por perdido y con garra, coraje, fe, y como no, algo de suerte, ha logrado meterse entre los cuatro mejores equipos del continente.