Turquía evacúa su embajada en Yemen y urge a sus ciudadanos a abandonar el país

El deterioro de la situación en Yemen, donde el domingo el Consejo de Seguridad pidió a las milicias houthi que devolvieran el poder, amenaza con un colapso que podrían aprovechar grupos como Al-Qaeda.

Ankara anunció que a partir el domingo cesaría todas sus operaciones en su embajada en Yemen así como la evacuación de todo su personal, un día después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores emitiera un comunicado instando a todos sus ciudadanos a abandonar el país “lo antes posible” ante el creciente caos en el que es uno de los países más empobrecidos del mundo, y que amenaza con desembocar en una guerra civil.

Según informaron medios turcos, el embajador de la República Turca en Yemen, Fazlı Çorman, y otros diplomáticos de la embajada en Sanaa habrían regresado a última hora del sábado a Turquía una vez completada la evacuación segura de todos los ciudadanos turcos que quedaban en el país árabe.

La decisión llega después de que el gobierno turco hubiera decidido posponer anteriormente la salida de su personal diplomático, tras la orden de evacuación emitida en los últimos días por varios países con presencia diplomática en Yemen incluyendo Estados Unidos, Francia, Reino Unido o la vecina Arabia Saudí. No obstante la embajada turca en la capital yemení había reducido su personal e incrementado las medidas de seguridad.

El sábado, el ministerio de exteriores turco emitía un comunicado de urgencia aconsejando a sus ciudadanos que no viajasen a Yemen, al tiempo que aconsejaba “encarecidamente” a los que permanecían en el país que lo abandonasen cuanto antes, ante el creciente deterioro de la seguridad interna por el conflicto entre las milicias chiíes houthi que controlan Sanaa y las fuerzas de la oposición sunní.

Desde que los houthi, que se hicieron en septiembre de 2014 con el control de la capital yemení, asumieran a principios de este mes el poder efectivo -tras la dimisión forzada del presidente y el primer ministro del país- disolviendo el parlamento y organizando un “consejo de transición”, muchas facciones opuestas a su influencia en el norte de Yemen han desafiado lo que consideran un golpe de Estado contra el gobierno legítimo.

En este mismo sentido, el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-Moon advertía el fin de semana sobre la preocupante situación en Yemen y pedía la restauración en su cargo del ex presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, que el pasado 22 de enero presentó su dimisión ante el ahora disuelto parlamento después de que las milicias houthi se hicieran con el control de los principales edificios gubernamentales de Sanaa, incluyendo el palacio presidencial.

En una nueva escalada de la situación, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba el domingo por unanimidad de todos sus miembros una resolución exigiendo a los houthi la devolución del poder a los representantes legítimos. Muchos países especialmente en Occidente temen que las facciones sunníes afiliadas a Al-Qaeda y presentes en el sur del país aprovechen su rivalidad con los houthi y el vacío de poder para hacerse con el control. La rama yemení de la organización, Al-Qaeda en la Península Arábiga, está considerada de hecho como la más peligrosa.

El domingo varios diputados y políticos yemeníes reunidos en la ciudad portuaria de Aden desafiaban el control de los houthi sobre Sanaa, y proponían la designación de una nueva capital para el país y un nuevo parlamento; una propuesta que deberá contar con el respaldo de la comunidad internacional y que sentaría las bases para la creación de un gobierno paralelo, de forma similar a como ocurre actualmente en Libia.