Tres mineros atrapados a mil metros bajo tierra

Tres mineros permanecían atrapados el jueves a más de mil metros de profundidad en una mina privada del noroeste de Turquía, mientras continúan los trabajos de los equipos de rescate.

Tres mineros permanecían atrapados el jueves a más de mil metros de profundidad en una mina privada del noroeste de Turquía, mientras continúan los trabajos de los equipos de rescate para conseguir sacarlos con vida.
 
El accidente se produjo a las 13:00 hora local del miércoles, cuando surgió un incendio en la explotación minera que la empresa privada Kale posee en la localidad de Keşan, en la provincia europea de Edirne. Un equipo formado por una veintena de personas trataba el jueves de llegar hasta Yunus Aktaş, Halil Açıkgöz y Volkan Hamarat, tres mineros que permanecen atrapados en una galería a 1.020 metros de profundidad.
 
Según anunciaron el jueves las autoridades locales, los equipos de rescate habían conseguido llegar hasta el décimo nivel de profundidad de la mina, a sólo dos de donde se encuentran atrapados los mineros. Además se estaba bombeando aire al interior de la mina, y el jueves por la mañana ya se habían bombeado unas 140 toneladas de agua para tratar de apagar el fuego declarado en el interior de la explotación minera.
Se da la circunstancia de que uno de los trabajadores atrapados, Volkan Hamarat, ya había sobrevivido a otra explosión de gas en una mina privada en la localidad de Zonguldak, tal y como relató su padre Ali Hamarat a la agencia de noticias turca Anatolia. «Creo que volverá a sobrevivir otra vez», relataba esperanzado a los periodistas. Mientras un familiar de Halil Açıkgöz, otro de los mineros, comentaba que sólo le quedaban dos meses para poder retirarse.
 
El peor accidente de los últimos años en Turquía se produjo el pasado 17 de mayo en una mina de la provincia de Zonguldak, a orillas del Mar Negro occidental, donde 28 mineros fallecieron tras quedar atrapados por una explosión de gas grisú. La tragedia reavivó el debate sobre la falta de seguridad en muchas instalaciones mineras del país y obligó al gobierno a aprobar urgentemente nuevas medidas e inspecciones más estrictas.