Tres policías de las fuerzas de operaciones especiales morían el viernes en Hakkari en una emboscada del PKK, mientras resurge el debate en Turquía sobre una posible solución negociada al conflicto.
Al menos tres policías y tres guardias rurales turcos resultaron muertos en las últimas horas en enfrentamientos con el grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en varias provincias del sureste del país, según informó el sábado la prensa turca.
Tres miembros de las fuerzas especiales de la policía destinadas a la lucha anti-terrorista fallecían a última hora del viernes en la conflictiva provincia fronteriza de Hakkari, en el extremo sureste del país, después de que las fuerzas de seguridad turcas tuviesen conocimiento de la presencia de varios miembros del grupo armado cerca de la localidad de Kirikdağ.
Según informó el gobernador de la provincia los tres policías fallecieron cuando los terroristas realizaron una emboscada cuando los agentes se dirigían hacia la zona. Al menos otros tres miembros del PKK murieron en el tiroteo, según informaron diversas fuentes.
Al mismo tiempo tres miembros de la guardia rural turca morían en la provincia suroriental de Bitlis en otro enfrentamiento con terroristas del PKK, en el que resultaron heridos además otros tres guardias del mismo cuerpo y un soldado turco.
Estos enfrentamientos se producen después de que el jueves al menos una veintena de militantes del PKK murieran en el transcurso de una operación a gran escala puesta en marcha en el valle de Kazan de la provincia de Hakkari por las fuerzas de seguridad turcas, después que tres soldados turcos fueran asesinados en la madrugada del miércoles en el distrito de Çukurca por miembros del grupo armado.
Las fuerzas de operaciones especiales son un grupo de élite de la policía turca especializado en la lucha anti-terrorista. En el último año el gobierno turco ha comenzado a usar a estos agentes fuertemente entrenados para enfrentarse al PKK en las zonas más conflictivas del sureste del país, sustituyendo en la tarea al ejército que a menudo ha sido criticado por emplear a soldados de reemplazo sin la suficiente experiencia de combate, especialmente en las zonas más montañosas de la región donde el PKK acostumbra a refugiarse.
Solución negociada al conflicto
Precisamente en Turquía vuelve a resurgir estos días el debate sobre la posibilidad de un fin negociado al conflicto con el grupo armado PKK, una organización de ideología marxista que decidió en 1984 recurrir a las armas para conseguir sus objetivos políticos.
Después de que el primer ministro Erdoğan sugiriera hace unas semanas que no descartaba nuevas negociaciones con la organización terrorista, el presidente turco Abdullah Gül se reunía esta semana en el Palacio Presidencial de Çankaya con varios diputados del partido nacionalista kurdo BDP -al que muchos en Turquía consideran el brazo político del PKK- para tratar de hallar un final al problema del terrorismo, que Gül subrayó como el más importante del país.
Varios políticos de otros partidos han expresado su apoyo al encuentro, que llega después de iniciativas similares en otros países que durante decádas han soportado problemas de guerrillas armadas como Colombia o Filipinas.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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