Seis condenados a cadena perpetua por la masacre de Mardi̇n

En la llamada Masacre de Mardin, varios hombres armados abrieron fuego durante una boda en el sureste de Turquía matando a 44 personas.

Las primeras sentencias por el juicio que se celebra contra los autores de la llamada Masacre de Mardin, en la que varios hombres armados abrieron fuego durante una boda en el sureste de Turquía matando a 44 personas, fueron emitidas el lunes por el tribunal de Çorum, a donde se trasladó el proceso por motivos de seguridad.
A pesar de que los 13 acusados por el crimen que conmocionó a toda la sociedad turca se declararon inocentes durante el proceso alegando que habían cometido los asesinatos «en nombre del honor», los jueces no tuvieron miramientos y sentenciaron a seis de ellos a cadena perpétua sin posibilidad de libertad condicional.
 
Otro de los acusados fue sentenciado por el tribunal a 15 años de prisión por posesión de armas de fuego en su casa. Mientras, en el caso del menor de edad implicado en la masacre, fue sentenciado a 44 penas consecutivas de 15 años cada una por cada una de las personas asesinadas. No obstante las penas impuestas son menos duras que las que pedía la fiscalía, que había solicitado 44 cadenas perpétuas sin posibilidad de revisión por cada uno de los fallecidos en el brutal crímen.
El juicio, que ha despertado una gran expectación entre los medios, no ha podido sin embargo ser seguido en directo debido a que la legislación turca establece que en los casos en que están implicados menores de edad los procesos deben celebrarse a puerta cerrada. Los acusados se encuentran por ahora confinados en la Prisión de Máxima Seguridad Tipo-L de Çorum, a la espera de que el tribunal dictamine en qué centro penitenciario deberán cumplir sus condenas.
 
La llamada «Masacre de Mardin» tuvo lugar el 4 de mayo de 2009 en la pequeña aldea de Bilge, en la provincia fronteriza de Mardin, al sureste de Turquía. Varios individuos armados irrumpieron en una boda y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra todos los presentes, matando a 44 personas, entre ellas siete niños y 16 mujeres, una de ellas además en avanzado estado de gestación. Sólo dos personas consiguieron salir con vida pero heridas.
 
A pesar de que siguen sin conocerse exáctamente los motivos que llevaron a semejante barbarie, algunas fuentes apuntan a una disputa por las tierras mezclada con viejos rencores familiares -los asesinos y los asesinados pertenecían a la misma familia- y con antiguas tradiciones y costumbres trivales de la población kurda, que mayoritarimante puebla esa región.
 
El suceso, una de las peores matanzas de civiles en la historia reciente de Turquía, conmocionó a toda la sociedad turca y desató un serio debate sobre la conveniencia de disolver la Guardia Rural, un cuerpo paramilitar armado por el gobierno y compuesto en su mayoría por kurdos que combaten en las regiones rurales al PKK, ya que algunos de los autores del crímen eran miembros de este cuerpo.