Reacciones unánimes de condena tras el intento de linchamiento al gobernador de Uludere

Un grupo de alborotadores atacó violentamente al gobernador local cuando visitaba a las familias de las víctimas del bombardeo de la semana pasada.

Numerosas organizaciones y representantes de la sociedad civil de la provincia de Şırnak, en el extremo sureste de Turquía, han expresado su condena al intento de linchamiento que sufrió el sábado el gobernador del distrito de Uludure, Naif Yavuz, tras visitar a las familias de las 35 víctimas del ataque aéreo que el pasado miércoles bombardeó a un grupo de lugareños que traficaban combustible con el norte de Irak al confundirlos con terroristas del PKK que intentaban infiltrarse en territorio turco a través de los pasos montañosos de la región.

Las violentas e impactantes imágenes (ver video de la noticia) del gobernador local siendo perseguido por una turba de alborotadores que le golpeaba y le arrojaba piedras mientras sus ayudantes trataban de protegerlo y llevárselo del lugar recorrieron todo el fin de semana prácticamente todos los medios de comunicación en Turquía. Aturdido por los golpes, Yavuz llegó a caerse por un barranco abajo hasta que varios lugareños hicieron frente a los agresores y le protegieron, siendo trasladado posteriormente a un hospital de la zona. Un total de seis personas fueron detenidas el domingo por las agresiones.

Los vecinos de Uludere coinciden en señalar que los atacantes no eran del lugar y que su objetivo era crear problemas. La acción ha generado una ola de indignación entre la propia población de Şırnak y la condena de las propias familias de las víctimas, a las que Yavuz había ido a ofrecer sus condolencias.

Agradecido por las numerosas muestras de afecto y las decenas de visitas que ha recibido estos días de habitantes de la zona, el gobernador -aún con vendajes y señales evidentes de las agresiones que sufrió el sábado- pidió ser trasladado del hospital militar de Şırnak hasta un hotel para poder atenderlas convenientemente. «Me gustaría dar las gracias al pueblo de Şırnak en nombre del estado, de mí mismo y de mi familia. Han mostrado un gran interés desde que ocurrió el incidente. Todos los que me visitan expresan su profundo rechazo por el ataque y lo condenan», dijo Yavuz el domingo en declaraciones a la prensa turca.

El gobernador de Uludere aprovechó además para dar las gracias » a los lugareños que me salvaron de las manos de los provocadores», subrayando que su actitud no tenía nada que ver con la gente del lugar ni con las familias de las víctimas, de las que dijo no había recibido una sola mala palabra o gesto durante la visita que les hizo para mostrarles su pésame por lo ocurrido. También aprovechó para responder a los miembros del partido nacionalista kurdo BDP que le habían acusado de no haber ido antes a ver a las familias. «He estado con ellas desde el primer día, y he asistido a las autopsias de los fallecidos», dijo.

Además de numerosos ciudadanos Yavuz ha recibido la visita de alcaldes locales y representantes de organizaciones sociales y empresariales de Uludere y de toda la provincia de Şırnak, incluyendo la del presidente de la Asociación de Periodistas de Şırnak, Baran Mendeş, para quien no hay duda de que detrás del ataque hay alguien con interés en crear agitación en la zona tras el trágico bombardeo de la semana pasada que costó la vida a 35 civiles.

Todos ellos coinciden en que lo ocurrido atenta contra las costumbres y tradiciones de hospitalidad en la zona y es obra de gente «venida de fuera» con el objetivo de sembrar el conflicto, quizás de cara a los medios que estaban allí presentes. «Jamás se haría esto a un huésped que acude en visita a ofrecer sus condolencias», comentaba Mehmet Ali Ayan, presidente de la Cámara de Comerciantes y Artesanos de Şırnak. «No habríamos hecho esto incluso aunque él (Yavuz) fuera nuestro enemigo, lo cual no es en absoluto el caso. Rechazamos profundamente lo ocurrido, y estamos realmente avergonzados», subrayó. «Según nuestras tradiciones, una persona que viene a compartir nuestro dolor no puede ser atacada», declaraba por su parte ahondando en la misma idea Osman Geliş, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Şırnak.

La sensación de indignación es general entre muchos de los habitantes de la zona, que han visto cómo se difundían unas imágenes que no representan sus costumbres. Algunos de los que han visitado desde el sábado a Yavuz recordaban cómo el gobernador no sólo acudió a ofrecer sus condolencias a las víctimas, sino que además lo hizo sin un solo escolta, lo cual supone una vergüenza aún mayor para sus agresores pero también para los habitantes del lugar. «Nuestro gobernador de distrito es una persona respetada, es sabido su amor por Uludere y por la gente de aquí. Estamos profundamente entristecidos por la agresión», afirmaba un vecino de la zona.

La oficina del gobernador general de la provincia de Şırnak emitió un comunicado el domingo acusando a «círculos ocultos» de estar detrás de la agresión sufrida por el gobernador del Uludere el día anterior, y prometió una investigación para llevar a los agresores ante la justicia. El vice primer ministro turco Beşir Atalay, quien visitó también el fin de semana a las familias de los fallecidos en el trágico bombardeo, afirmó también que los familiares de las víctimas le habían expresado su malestar y rechazo por la agresión.

Sin mencionarlo, Atalay pareció aludir al partido nacionalista kurdo BDP como responsable de alentar a los agresores al declarar a la prensa que «un partido» estaba detrás del incidente. Precisamente responsables del BDP -que desde el principio ha sostenido que el bombardeo fue un ataque premeditado- habían advertido el sábado tras el intento de linchamiento a Yavuz que ningún representante del Estado turco visitara a los familiares, e incluso llegaron a pedir la cancelación de la visita de Atalay diciendo que no podían garantizar su seguridad. «La gente no quiere verlos (a los representantes del gobierno)… Si vienen aquí, no podremos controlarlos… Todo el mundo estará armado», aseguró Hasip Kaplan, un diputado de la formación kurda, que calificó de «provocación» las visitas de las autoridades a las familias.