Turquía, Fidan en los BRICS

OPINIÓN: La apuesta estratégica de Turquía para entrar en los BRICS

En el dinámico panorama de la política mundial, la candidatura de Turquía para formar parte del grupo BRICS -que incluye a Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Irán, Arabia Saudí, Etiopía y los Emiratos Árabes Unidos (EAU)- representa un paso estratégico preparado para remodelar su futuro. La reciente asistencia del ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, a las reuniones de los BRICS en Nizhni Nóvgorod (Rusia) subraya los esfuerzos de Turquía por perfeccionar su política exterior. Aunque Turquía aún no ha solicitado formalmente su adhesión, Fidan expresó su interés en formar parte del BRICS durante su reciente visita a Pekín.

Aunque Turquía parece dispuesta a unirse al grupo BRICS, persisten varias incertidumbres, como el grado de apoyo ruso y chino a Ankara, los debates internos sobre la adhesión y las reacciones de los aliados occidentales de Turquía. Mientras que Rusia respalda la adhesión de Turquía, Estados Unidos y otros aliados expresan su preocupación por el posible cambio de política exterior de Ankara. Desde el punto de vista de Rusia, la posible inclusión de Turquía en los BRICS tiene múltiples facetas estratégicas. Rusia percibe la posible inclusión de Turquía como un paso que podría aumentar la influencia global del grupo, y ve beneficios en impulsar el comercio y las oportunidades de inversión en el marco de los BRICS. Desde el punto de vista político, Rusia y Turquía comparten una compleja relación caracterizada tanto por la cooperación como por la competencia. Por lo tanto, Rusia podría considerar la adhesión de Turquía a los BRICS como un medio para reforzar su alineación política en cuestiones internacionales específicas y, al mismo tiempo, gestionar sus rivalidades regionales.

Los aliados de Turquía, por otra parte, tienen opiniones diferentes. El embajador de Estados Unidos en Turquía, Jeff Flake, expresó su esperanza de que Turquía no se uniera a los BRICS, pero señaló que ello no alteraría su alineamiento con Occidente. A la luz del proceso de adhesión de Turquía a la UE, algunos países de la Unión Europea tienen reservas sobre la búsqueda de Ankara de una mayor autonomía estratégica a través de la adhesión a los BRICS, considerándola como una dirección de política exterior potencial pero contradictoria en el contexto de las relaciones UE-Turquía. A nivel nacional, la defensa del presidente Erdoğan de la adhesión a los BRICS ha recibido tanto apoyo como críticas. Sin embargo, Turquía ve la adhesión a los BRICS como una forma de diversificar su política exterior, encajando en su estrategia más amplia de compartimentación. La posible adhesión de Turquía a los BRICS no se ve como una gran estrategia alternativa, sino más bien como parte de su objetivo general de lograr una relativa autonomía estratégica en la política mundial.

¿Por qué quiere Turquía entrar en los BRICS?

El interés de Turquía por unirse a los BRICS se deriva de múltiples imperativos estratégicos que se alinean con sus objetivos más amplios, incluyendo la diversificación económica, la influencia geopolítica y la alineación estratégica. Estos objetivos reflejan el deseo de Turquía de mejorar su papel en la escena mundial y asegurar asociaciones más diversificadas en los ámbitos económico y político.

Una de las principales motivaciones de la candidatura de Turquía a los BRICS es la diversificación económica. Sin embargo, la volatilidad económica, las tensiones políticas y las disputas comerciales han puesto de relieve los riesgos de una excesiva dependencia de estas relaciones. La política exterior orientada al comercio del presidente Erdoğan encaja bien con la aspiración de Turquía de unirse al grupo BRICS. Al convertirse en miembro, Turquía pretende ampliar sus interacciones económicas regionales y globales, acceder a nuevos mercados y mejorar las relaciones comerciales con las principales economías emergentes. Esta estrategia podría estimular el crecimiento económico y atraer la inversión extranjera, mitigando así la vulnerabilidad de Turquía a las fluctuaciones económicas derivadas de las influencias occidentales.

Las aspiraciones geopolíticas regionales y globales de Turquía son también una importante fuerza motriz de su interés por unirse a los BRICS. La pertenencia a este grupo proporcionaría a Turquía una plataforma más prominente para influir en el panorama económico y político mundial. Esta asociación permitiría a Turquía colaborar con otras grandes economías emergentes, configurando conjuntamente los asuntos internacionales y promoviendo un orden mundial multipolar. En este sentido, el BRICS se considera una maniobra internacional complementaria que se alinea con el objetivo de Turquía de fomentar un orden internacional más estable e inclusivo. Además, los objetivos más amplios de la política exterior de Turquía incluyen mejorar su papel e influencia en diversas organizaciones multilaterales. La pertenencia al BRICS apoya este objetivo al integrar a Turquía en una coalición que busca activamente reformar la gobernanza global, especialmente en un momento en el que la legitimidad de la ONU y otras instituciones globales está cada vez más cuestionada.

Por último, la pertenencia a los BRICS podría servir de contrapeso estratégico a las alianzas tradicionales de Turquía con las potencias occidentales, permitiéndole llevar a cabo una política exterior más independiente y asertiva. Esta mayor influencia geopolítica reforzaría el poder de negociación de Turquía en diversas organizaciones internacionales, como la ONU y el G-20, fortaleciendo así su posición en la escena mundial.

Frente interno

Mientras que la atención internacional se centra en el interés de Ankara por los BRICS, el debate interno sobre la pertenencia a los BRICS dentro de Turquía es dinámico y polifacético, y refleja una amplia gama de perspectivas y preocupaciones.

Los defensores de la adhesión a los BRICS argumentan que abriría importantes oportunidades económicas para Turquía. Destacan beneficios potenciales como el aumento del comercio, la inversión extranjera y el acceso a los mercados, que podrían estimular el crecimiento económico. Sin embargo, los críticos expresan su preocupación por los desafíos, incluida la necesidad de alinear las políticas económicas de Turquía con las de los países BRICS, que pueden tener prioridades y estrategias diferentes. Los escépticos se preguntan si los beneficios tangibles de la adhesión compensarán los costes de adaptación a un nuevo bloque económico.

Otro aspecto del debate es el impacto geopolítico de la pertenencia a los BRICS. Los partidarios destacan los beneficios geopolíticos, como una mayor influencia en los asuntos mundiales y una política exterior más equilibrada. Sostienen que la alineación con los BRICS podría ayudar a Turquía a navegar por sus complejas relaciones con las potencias occidentales al proporcionarle alianzas y apoyos alternativos. Por el contrario, a los opositores les preocupa que una alineación más estrecha con los BRICS pueda tensar las relaciones de Turquía con Occidente, incluidos sus aliados de la OTAN y la UE. Además, dado que el BRICS no promueve una agenda normativa, los críticos temen que pueda socavar las aspiraciones de Turquía de promover ciertas normas y valores en el sistema internacional.

Se materialice o no la candidatura de Turquía a los BRICS, la propia búsqueda de este objetivo subraya sus ambiciones estratégicas y refleja el panorama en evolución de la agenda de política exterior de Turquía.

Murat Yeşiltaş

Murat Yeşiltaş es profesor de política internacional en el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Ciencias Sociales de Ankara. Está especializado en el estudio de la seguridad internacional, el terrorismo, la geopolítica y la política exterior turca. También es director de investigación sobre política exterior en la Fundación para la Investigación Política, Económica y Social de Turquía (SETA).

Artículo traducido del original publicado el 14-06-2024 en la edición internacional del diario turco Sabah.