teatro romano de Nicea

Nuevos hallazgos en el teatro romano de Nicea antes de la visita del Papa

Los arqueólogos han realizado nuevos descubrimientos en el teatro romano de İznik (Nicea), al noroeste de Turquía, donde han salido a la luz vías empedradas de mármol, pasajes de entrada y salida y una antigua red de alcantarillado en la sección occidental de esta construcción de 2.000 años de antigüedad, situada junto al lago İznik en la provincia de Bursa. El hallazgo se produce poco antes de la esperada visita del Papa León XIV, prevista para finales de noviembre, en su primer viaje oficial al extranjero con motivo del aniversario del Primer Concilio de Nicea, celebrado precisamente en esta histórica ciudad hace 1.700 años.

Las excavaciones del teatro romano de İznik, supervisadas por la Dirección del Museo de İznik, abarcan una superficie de unos 10.000 metros cuadrados. Los trabajos, iniciados en los años 80 y reanudados de forma continua desde 2016 por un equipo de la Universidad Dokuz Eylül, permitieron reabrir el teatro al público en marzo de 2024: desde entonces, el lugar ha recibido más de 90.000 visitantes, mientras los arqueólogos continúan excavando en las zonas exteriores del edificio principal, según informó la agencia de noticias Anatolia.

Durante la campaña de este año, los expertos han desenterrado caminos de acceso, senderos pavimentados con mármol y un sistema de saneamiento en el extremo occidental del teatro. Según explicó la profesora Aygün Ekin Meriç, responsable de las excavaciones, este teatro es uno de los pocos ejemplos de toda Anatolia construidos en terreno llano, sin aprovechar una pendiente natural. La estructura, de tres pisos y unas dimensiones de 102 por 79 metros, se erige completamente sobre sólidas bóvedas y originalmente alcanzaba los 24 metros de altura, con capacidad para acoger a 10.000 espectadores.

A partir del siglo IV, el teatro dejó de albergar luchas de gladiadores y tuvo un uso religioso 

Construido durante el reinado del emperador Trajano, el teatro se usó entre los siglos II y III para espectáculos y luchas de gladiadores. A partir del siglo IV, sin embargo, el recinto adquirió una función religiosa que perduró hasta el siglo VI, tal y como muestran los símbolos cristianos, las cruces y un fresco que representa a la Virgen María con el Niño Jesús, considerado uno de los ejemplos más antiguos del tipo Theotokos (representaciones de la Virgen) en toda Anatolia.

Tras el Primer Concilio de Nicea en el año 325, el teatro se convirtió en un centro de peregrinación para el clero cristiano. “En aquella época, las gradas del teatro aún estaban intactas, y se calcula que unos 300 obispos de todo el mundo se reunieron aquí durante un mes”, explicó Meriç. Algunos orificios hallados en el escenario, posiblemente usados para instalar techumbres temporales, indican que parte de esas reuniones se celebraron dentro del propio teatro: “Aunque la basílica (hoy sumergida) es la principal candidata, los frescos y los símbolos cristianos encontrados indican claramente que también se celebraron varias reuniones en el teatro”, dijo.

Entre los siglos XI y XIII se construyeron iglesias dentro del recinto, una en la parte superior de la cavea y otra cerca de la entrada; alrededor de ellas se han hallado tumbas que datan de las Cruzadas, y los arqueólogos planean excavar esta necrópolis en 2026.

El teatro también conserva restos de épocas posteriores, incluyendo del dominio otomano, cuando se instalaron allí hornos cerámicos. “Hemos encontrado diez hornos y numerosos artefactos”, señaló Meriç, quien destacó que el antiguo teatro romano de Nicea es el único edificio de İznik que ha sobrevivido a todas las etapas históricas de la ciudad: helenística, romana, bizantina y otomana. “Es, en esencia, un verdadero monumento estratificado que resume toda la historia de la ciudad”, concluyó la arqueóloga.