Babilonia, la historia del Imago Mundi sobre el Arca de Noé

¿Dónde está el Arca de Noé? Según la Biblia y un texto babilonio, en el Monte Ararat

¿Dónde está el Arca de Noé? Según la Biblia, se encontraría en el Monte Ararat, en la actual Turquía, pero nadie había encontrado pruebas arqueológicas e históricas de esta afirmación… Hasta ahora. Y es que un equipo de científicos ha podido descifrar, tras años de estudio, una antigua inscripción babilonia de 3.000 años de antigüedad que confirma la ubicación del Arca de Noé en el Ararat, coincidiendo así con las afirmaciones hechas siglos más tarde en el Antiguo Testamento.

El descubrimiento, del que se han hecho eco medios turcos y de otros países, ha sido realizado a partir de los estudios realizados sobre el llamado Imago Mundi, una tablilla babilonia del siglo VII a.C. descubierta en 1882 en Irak y considerada como el mapa más antiguo del mundo, el cual describe en un texto cuneiforme acompañado de esquemas. En ella se relata el recorrido de un viajero que va describiendo lo que observa durante su ruta, explicando que hay que viajar “siete leguas” hasta llegar a una estructura a la que la escritura llama un “parsiktu”; este término es usado en textos babilónicos para referirse a estructuras con forma de barco capaces de sobrevivir a la “Gran Inundación”, como la construida por Utnapishtim, un personaje muy similar al Noé bíblico y que aparece en la Epopeya de Gilgamesh.

La tablilla indica que la antigua nave está en la cima de la montaña y da sus dimensiones: 155 metros de largo, 26 metros de ancho y 16 metros de alto. “El primer lugar al que llega es llamado ‘Urartu’, y está dibujado en el mapa. Lo interesante sobre esto es que en la Biblia, Noé, en su arca, encalló en una montaña cuyo nombre es Ararat; y Ararat es el equivalente hebreo de la palabra asiria Urartu. Eso es algo bastante interesante sobre lo que pensar, porque muestra que la historia era la misma (que en la Biblia)”, declaró Irving Finkel, experto en escritura cuneiforme del Museo Británico de Londres. “Desde el punto de vista de los babilonios, esta historia era un hecho real”, aseguró.

La leyenda mesopotámica sobre el “Gran Diluvio” cuenta que hubo una época en que los dioses vivían junto a los humanos hasta que un día decidieron acabar con la raza humana con una inmensa inundación. Pero el dios Eas tuvo piedad y ordenó a Utnapishtim construir un gran barco y embarcar en él a todas las especies conocidas. Una tempestad que duró 6 días y 6 noches desató una gran inundación hasta que en el 7º día se calmó: fue entonces cuando Utnapishtim vio que todos los humanos habían perecido y el barco estaba posado sobre la cima de una montaña llamada Nisir, enviando varios pájaros durante una semana para comprobar si bajaban las aguas, hasta que un cuervo no regresó.

En la Biblia, la historia del diluvio universal es muy similar -el pájaro que no regresa en el texto bíblico es una paloma- pero el arca que Dios manda construir a Noé se posa sobre el monte Ararat tras una inundación de 150 días que sumerge toda la Tierra. En el Corán, Noé es mencionado también como uno de los profetas de Allah y la historia es similar al relato bíblico, pero la inundación -al igual que en la leyenda babilonia- no afecta a toda la Tierra sino solo a una región; además, en el arca de Noé no viaja solo su familia (salvo su esposa, que le traiciona), sino decenas de personas más que creyeron en él y que también se salvaron; tampoco muestra la tradición islámica una degeneración tras el diluvio de Noé, quien según el Corán siguió siendo toda su vida un hombre consagrado a Dios.