Naciones Unidas alerta sobre los últimos enfrentamientos en Yemen

Los grupos chiíes houthi que controlan desde hace meses la capital lograron apoderarse el martes de los principales accesos al palacio presidencial.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, se mostró el martes “seriamente preocupado” por la escalada de violencia en Yemen entre grupos rebeldes chiíes que controlan la capital y fuerzas del presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi.

En un comunicado difundido a través de la oficina de Moon, éste hizo un llamamiento al fin de las hostilidades así como a dar todos los pasos necesarios “para restaurar la plena autoridad de las instituciones legítimas del gobierno”. El secretario general de la ONU condenó además el secuestro perpetrado el sábado contra el ex primer ministro y actual jefe de gabinete de Al-Hadi, Ahmed Awad bin Mubarak, que desde entonces permanece en manos de las milicias houthi que controlan la capital, Sanaa.

La puesta en libertad de Mubarak estaba prevista para este martes tras una reunión entre un comité presidencial mediador y representantes de las milicias chiíes houthi, después de un tenso lunes en el que los enfrentamientos armados entre la guardia presidencial y los rebeldes que controlan de facto la ciudad dejaran al menos nueve fallecidos.

Pese a un principio de acuerdo para un alto al fuego y a que el martes la calma había regresado aparentemente a la capital, los rebeldes parecieron incrementar su cerco al palacio presidencial, donde se halla también el primer ministro Khaled Bahah. Los houthi han incrementado su despliegue además en torno a edificios clave de medios de comunicación, incluyendo la televisión nacional.

Después de que se informara de varias explosiones en torno al palacio presidencial, las últimas noticias apuntaban a que los rebeldes chiíes se habrían hecho con el control de los principales accesos al edificio, si bien el presidente Mansur al-Hadi habría dado instrucciones expresas a sus fuerzas de evitar los enfrentamientos con los houthi para tratar de hallar una solución negociada a la crisis.

Sanaa se ha visto sacudida por fuertes enfrentamientos en los últimos días después de que los houthi, un grupo rebelde chií, ocuparan el pasado septiembre sin apenas resistencia la capital de Yemen, uno de los países más pobres del mundo pero que constituye un vital aliado de Washington en la región en su lucha contra Al-Qaeda, cuya rama yemení está considerada por EE.UU. como la más peligrosa.

El país, ubicado en el extremo suroeste de la Península Arábiga, estuvo gobernado durante 33 años por Ali Abdullah Saleh, un aliado de Occidente que se vio obligado a abandonar el poder en 2012 en medio de protestas populares que consideraban su régimen dictatorial y corrupto.