Los talibanes atacan la mayor base de la OTAN en Afganistán

Los talibanes se atrevieron a atacar el miércoles la base que EE.UU. posee al norte de Kabul, la mayor base militar que la OTAN posee en todo Afganistán.

Los talibanes se atrevieron a atacar el miércoles la base que EE.UU. posee al norte de Kabul, la mayor base militar que la OTAN posee en todo Afganistán, poniendo de nuevo en tela de juicio la capacidad de las fuerzas internacionales presentes en el país para mantener el control y la seguridad en el país centro-asiático.
 
Once talibanes murieron en el ataque suicida perpetrado el miércoles contra la base norteamericana de Bagram, al norte de Kabul, días después de que los talibanes anunciaran el lanzamiento de ataques, atentados y asesinatos como parte de su particular «guerra santa» contra las fuerzas de la OTAN, los extranjeros incluídos diplomáticos, y miembros del gobierno de Karzai.
 
Once talibanes murieron y nueve soldados de la OTAN resultaron heridos a consecuencia del ataque en Bagram, contra la que los insurgentes utilizaron cohetes, granadas y armas automáticas, según indicaron responsables de la base, si bien no consiguieron penetrar en el reciento gracias a la rápida respuesta de los soldados que custodiaban la base. Cuatro de los talibanes muertos lo hicieron tras activar un cinturón de explosivos que portaban adosado a su cuerpo.
En Bagram, a unos sesenta kilómetros al norte de Kabul, se encuentra la mayor base militar de la OTAN en Afganistán, bajo mando y control del ejército estadounidense, que compone más de los dos tercios de las fuerzas internacionales en el país. En marzo de 2009, un doble atentado fue perpetrado a la entrada de la base e hirió a tres civiles.
El ataque contra Bagram se produce después de que el martes las fuerzas internacionales que perdieron ocho militares, seis de ellos en un atentado suicida con coche bomba – el ataque más mortífero en Kabul desde hace casi un año y medio – contra un convoy de la OTAN.
Las fuerzas internacionales acumulan derrotas en momentos que la nueva estrategia de contra-insurrección decidida a fines de 2009 por el presidente norteamericano Barack Obama apuntaba precisamente a contener el desarrollo de la insurrección en el país. Después de una ofensiva militar de gran envergadura en Marjah, en la provincia meridional de Helmand, que fue calificada como un gran fracaso por parte de la prensa estadounidense, las fuerzas occidentales presentes en Afganistán apuntan ahora a Kandahar, cuna de los talibanes, que debe ser el teatro de una importante ofensiva durante el verano.
Los talibanes, cuya insurrección se ha intensificado claramente en los dos últimos años, lanzan cada vez más ataques suicidas incluso en el centro mismo de Kabul, capital que se supone es la mejor protegida del país.